Prestige: Los culpables serán colgados

22 de octubre de 2012

Post inspirado en el magnífico y detallado informe de Greenpeace.

 

   Nunca debiste tomar aquella diligencia. Forastero, en esta tierra salvaje, al este de Mieresville sobra uno de los dos. No pintas nada, comadreja; somos tipos duros, tenemos una forma de hacer las cosas que no entenderían los señoritingos de ciudad. Bébete tu vaso de leche y regresa por donde viniste. Estás a tiempo.

Has venido a criticarnos, te crees mejor por leer las noticias. Lárgate con viento fresco y te evitarás muchos problemas por estos lares. ¿Quieres saber más sobre el Prestige? ¿Para qué? ¡Tú qué vas a entender, cowboy de medio pelo! Sí, se hundió como un trozo de mierda seca, pero allí teníamos a AllinOne Álvarez Cascos para improvisar como un buen vaquero. ¿Por qué no se llevó a puerto, si estaba ensayado, preguntas? Porque, espero no tener que repetirlo, nosotros no rendimos cuentas ante nadie. Ya lo dijo el sheriff Cañete: “Con el remolque del Prestige a aguas internacionales se ha conseguido evitar un desastre ecológico del que el sector pesquero hubiera tardado muchos años en recuperarse”. Ése es nuestro sheriff, tiene más redaños que un percebeiro con cuatro orujos en el gaznate.

Mira al terrateniente Hilillos, salió como un toro embravecido, de lengua inquieta, para explicar los detalles. ¿Poca información? ¡No me hagas sacar el Colt! Matas Cayando, de los Cayando (que no callando) de toda la vida, uno de los nuestros, lo dijo bien clarito: “La empresa holandesa encargada de rescatar el Prestige provocó el vertido”. ¡Y claro que lo creemos! En esta aldea nos cubrimos las espaldas. Nos fiamos de la gente curtida, como Ana María Pelotas Pastor. No ha habido una mujer con más balls. Aquí vino mucho indio pidiendo guantes y mascarilla… menudos petimetres. ¿Gente con la salud afectada cinco años después? Se nota que no están hechos de nuestra pasta indómita.

Ha pasado mucho tiempo, sí, diez años, pero no olvidamos. Los malditos cuatreros filipinos y su jefe serán colgados al amanecer. Y tú con ellos, si no desapareces.

A nosotros nadie nos dice cómo llevar nuestro rancho, forastero.