La solución a los incendios forestales

16 de agosto de 2012

Un tren bala que mejora la eficiencia y reduce el impacto sonoro; nuevos materiales nano-ópticos que llegan por la observación del herrerillo; estructuras de construcción ultraligeras basadas en la estructura ósea de los pájaros… y sin nombrar a los aviones que parten en dos el cielo: todo inspirado en la observación de las aves. Cada pequeña planta o animal es digno de estudio, son diseños biológicos perfectos, un filón gratuito para los científicos. La solución a los incendios forestales también está en la propia naturaleza.

Diseño perfecto gratis

Hay mucho que aprender. El planeta ha sabido equilibrarse y estructurarse de modo ordenado. Poco, prácticamente nada, podemos hacer nosotros para mejorar los ecosistemas, salvo dejar de estorbar al resto de la especies. Es el caso de los incendios de cada verano, que ya parecen una siniestra moda estacional. El balance en España a día de hoy ha sido nefasto (o inmejorable, desde el punto de vista del pirómano). Hace tres días, las tierras quemadas habían superado en extensión a la mitad de la provincia de Álava. Mientras se esperan las lluvias, que no llegan, para minimizar la dantesca tragedia, se exigen soluciones y responsabilidades políticas. La primera aportación, ha sido alzar la voz para “endurecer las penas a los responsables”, lo cual es positivo, pero suena a tratamiento post mortem; es similar a enjuiciar a los médicos con mala praxis para mejorar la prevención de enfermedades.

Y la solución a estos ardores estivales es fácil, porque todo en el diseño primigenio tiene una función. Cuando llegue el septiembre “de ceniza” volverán los cortafuegos, brigadistas y especies foráneas para frenar los incendios, cuando el mejor remedio para evitar los incendios es muy simple…

Sigue leyendo tras el salto…

 

La solución a los incendios es sencilla: no poner trabas a la naturaleza.

El 75% de los árboles (¡vivos!) es agua, como habrán comprobado los campistas ocasionales, a los que cuesta dios y ayuda encender una fogata con ramas verdes.

Un incendio necesita airearse, zonas descubiertas, con madera y arbustos secos para alimentar la combustión; de modo que un bosque sano, tupido y húmedo, con parajes umbríos, es un corta fuegos natural. De hecho, como una anillo de moebius maldito, cuanta menos vegetación existe, menos humedad conserva el suelo sin zonas de sombra y, por evaporación, habrá menos probabilidades de lluvia. Talar árboles para evitar la propagación puede ser más problema que solución, los troncos apilados y los cortafuegos descuidados, con maleza, son una invitación a las llamas.

Para evitar la maleza, además de NO recortar presupuesto en prevención (¡por favor! ¿Cuánto cuesta recobrar un bosque quemado?), hay que recuperar las especies autóctonas y la ganadería extensiva (pastoreo de toda la vida); señores/as de los recortes: calidad de ganado, zonas limpias de hierba seca, abono y “guardabosques”, todo en uno…

El resto, la cordura y responsabilidad en un país campeón mundial en lanzamiento de cigarros, cooliflowerenses, depende de cada persona. Video muy interesante a continuación.