El petróleo te vuelve tonto (o cubista)

29 de marzo de 2012

Oh, oh… tanta responsabilidad en un mismo cargo es dura, muy dura. Si las empresas de telecomunicaciones administraran las denuncias de los consumidores, ¿dónde estarían las denuncias? Ardua, Cooliflowerenses, es la labor de ser juez y parte, delantero centro y portero, ministro de energía, industria y… turismo. José Manuel Soria es triministro con triasuntos. Levantarse polifacético, cubista vital, es malo para la congruencia, salvo si habitas en un lienzo o te llamas Rossy de Palma.

El ministro, quizá ecológico en la intimidad, dice que una plataforma situada a 60 kms de la costa canaria está muy lejos, que se tarda mucho en alcanzar viajando en lancha rápida (verídico). Pues no digamos si vamos en patera. Declara que está tan lejos que “no tiene nada que ver con una playa”.

60 kms era la distancia a la costa de la plataforma Horizon, culpable del mayor vertido de la historia de EEUU. Suertudos nosotros; en caso de fuga el oro negro nacional, por lo visto, pasaría de mareas y espacio-tiempo con particularidad canario-mediterránea. ¿Iría el crudo de tapeo con el Yeti y el monstruo del lago Ness? ¿Se teletransportaría al mundo de los hidrocarburos amistosos? Qué más da: “no tiene nada que ver con una playa” (y punto). Propongo a José Manuel Soria Nobel de física regional, y que le suban el sueldo por tetraministro.

Otra compleja labor de ser cubista ministro multitarea es unir piezas de rompecabezas distintos. Por ejemplo, incrementar el número de turistas, principalísima fuente de ingresos, con petróleo que añada un toque pringoso a la preciosa orografía volcánica. O aumentar el empleo canario montando una plataforma multinacional con trabajadores cualificados externos. Lo mejor es dejar caer que el precio de la gasolina en España, el cuarto más caro de Europa, podría bajar prospección mediante. Nos gustaría creer, pero la mitad del precio de los carburantes son impuestos. Bajar el precio del combustible sería tan fácil como (¡hop!) eliminar un 20% de impuestos. Y, ya que estamos arreglando desaguisados podríamos dar un paso en firme hacia el transporte público y las renovables; imaginemos los cientos de millones de euros de una plataforma petrolífera, aplicados a la creación de parques eólicos marinos para rentabilizar los poderosos vientos canarios. Eso sí es independencia energética; no sólo de surf vive el oxigenado.

Tanto cubismo es malo para la memoria, ¿cómo era la canción..? La rica salsa canaria se llama…

¡Odio que me cambien las letras!