El coste de la ley de costas

10 de octubre de 2012

Cuando el gobierno español argumenta por qué va a acometer una reforma, las tripas se aflojan y algo nos lleva corriendo al váter. A los que peinamos calvas canas nos llena de agridulce nostalgia la cagalera; nos acordamos de las madres que decían “ven aquí… si no te voy a hacer nada”. Y sí, sí hacían algo. Los cooliflowerenses jóvenes probablemente desconozcáis lo rápida y letal que puede ser una zapatilla de andar por casa.

Soraya Saenz de Santa María, la vicepresidenta ojiplática de pelánganos combativos, anunció que la nueva ley de costas serviría para acabar con la inseguridad jurídica y mejorar la protección del litoral. Que conste que aquí sólo somos verdes, dejamos la política para la gente con dinero o vocación, pero la eventual mosca detrás de la oreja ha decidido instalarse, hasta nueva orden. La acampada del bicho no ha sido gratuita: tras subir el número de alumnos por clase para que los niños “se relacionen”, crear una amnistía fiscal para acabar con el dinero negro, subir el IVA para mejorar le economía… vivimos con la mosca porque nos damos cuenta de que Geppetto, el canalla, tuvo más de un hijo… ¡Hijos de Geppetto!

Para que os quede clara esta nueva ley (o algo) resumimos y renombramos los temas más importantes tras el salto, si queréis la versión oficialmente maquillada, ver este enlace de ABC. Otra versión, desde el punto de vista de los ecologistas, aquí.

Vacuna «antialgarrobicos»: Este es el punto positivo de la nueva ley… si se aplica correctamente. El delegado del gobierno puede paralizar proyectos municipales si invaden el dominio público. Pero… hay que controlarlo a tiempo, librarse de influencias políticas (se puede paralizar… o no) y dejar claro lo del “dominio público”.

Ladrillazo VIP: Más de 10.000 viviendas sobre suelo público marítimo, que se deberían ir derribando paulatinamente, quedan “indultadas”. A partir de ahora sus dueños disponen de otros 75 años de uso y disfrute. También podrán hacer reformas “menores” y vender las propiedades (algo que estaba prohibido).

Playas al gusto: Se crean dos categorías: playas urbanas y… las que están cerca de lugares protegidos. ¿Se hace para respetar los lugares protegidos, o para “liberalizar” el suelo de las zonas urbanas? Uh, oh… Veremos.

Contaminación por barrios: Previo examen, queda en manos de cada comunidad autónoma la prórroga de las industrias en terrenos de dominio público. La ilegalidad dependerá del color y los intereses del partido.

Barra libre de lugares DESprotegidos: Lo primero, aclarar el término: “Dominio público” significa que nos pertenece a todos (estado) y NO SE PUEDE VENDER.  Por barra libre entendemos:

-Las salinas y zonas de “acuicultura” ya no son de dominio público. Sí, habrá muchas posibilidades y ninguna buena.

-Se crea un batiburrillo legal para que zonas protegidas dejen de ser de dominio público. Se reduce la protección en zonas cercanas al mar y rías -nos tendremos que acostumbrar a las construcciones que terminan inundadas-. En medio del caos semántico, también se excluyen las “dunas artificiales” y “dunas muertas” (¿dunas zombi?, ¿dunas sin corazón?). Es decir: lo mismo vemos un campo de golf con complejo hotelero en Doñana. Para los hijos de Geppetto, si no hay arbolitos, no hay naturaleza.

Y lo más importante para el país… Se concederán licencias por cuatros años a los chiringuitos de playa. Gestionar un chiringuito a lo largo de cuatro años… (Jugamos por un billete de 500 euros: definición de legislatura.).