Dos envases y tres divagaciones

30 de marzo de 2012

Divagación 1 – (Bécquer nos hubiera perdonado)

¿Qué es ecología?, dices mientras quito

de mi tulipa tu bombilla azul.

¿Qué es ecología? ¿Y tú me lo preguntas?

Ecología… no eres tú.

Divagación 2 – Rarezas de la naturaleza. Criaturas extrañas que habitan entre nosotros

–       Culturetas-nacionalistas que no calzan zapatos Camper.

–       Miopes de menos de 60 años sin gafas de pasta.

–       Modernos que siguen pidiendo ron, en vez de gin-tonic.

–       Mujeres conservadoras sin pendientes de perlitas, ni moreno Hulk Hogan.

–       Fans de “la saga” (ejém) Crepúsculo con más de seis libros en casa.

–       Ecologistas con traje.

 

Efectiviwonder, que diría mi primo Alberto: es posible ser ecológico sin parecer una mezcla de Macaco y el Gran Lebowski. De hecho, es más probable que encontrar reguetón sufrible. Se puede ser ecológico por contenido más que por continente. Y esto nos lleva a…

 

Divagación 3 – Envases casi-ecológicos

 

En Laken fabrican botellas, así de simple. Lo mágico del asunto es que han conseguido imprimir diseños divertidos y variados, sostenibilidad (libres de Bisfenol A) y compromiso en botellas para usar y… usar. El mundo gana porque cambiamos botellas de plástico, formato de inutilidad clásico en la oficina, por otras para reutilizar una y otra vez. Eso sí, no todo es perfecto porque son de aluminio. Mejor utilizar la botella para beber agua y (a nuestro juicio) evitar rellenarla con líquidos calientes.

 

Boc’n Roll (ver vídeo más abajo) es la excelente idea de una abuela para envolver bocatas, reciclada por su nieto Jordi García (detrás de cada creativo, hay un familiar que nunca cobra). Básicamente, se trata de un bonito envoltorio reutilizable que, además, sirve de mantel. En su PDF lanzan un “¿Sabías que en España se consume suficiente papel de aluminio en un año como para envolver el mundo 127 veces?”. Viendo la afición, de todo padre, a tapizar con aluminio cualquier cosa que mida menos de un metro (huid, niños bajitos), hasta parece poco…

 

¡Buen finde, Cooliflowerenses! 😉