Construye tu eco-ciudad

18 de septiembre de 2012

El País: “Masdar, en Abu Dabi. La más glamurosa de las ecociudades, ha sido diseñada por el estudio de Norman Foster y ha comenzado a construirse. A pesar de sus altas ambiciones —aspira a que el 100% de su consumo energético proceda de energías renovables y asegura que reciclará el 80% de su agua—, sus 50.000 habitantes tendrán que ser millonarios si quieren instalarse en esta urbe de altísimo presupuesto (…) son muchos los expertos que se preguntan cómo se mantendrá una ciudad de esas características cuando se termine el petróleo y el gas cuya venta la está haciendo posible.”.

Lo sé. Ha sido leer el extracto del artículo de El País y has salido escopetado/a a comprar un billete a Abu Dabi. Y a quién no le gustaría vivir en una ciudad sostenible con clima desértico y escasa agua, en un país que evita dudas políticas (no puedes votar), con empleados baratos a los que puedes humillar y hasta condenar a muerte, si se van de la lengua. ¡Y con el 100% del consumo energético por energías renovables! Y si eres mujer, hasta aspirarás a formar parte del harén del príncipe heredero. Velos y desvelos gratis, genial. Viva Lord Norman Foster, ganador del Príncipe de Asturias.

Aunque quizá, raro tú, ni eres millonario, ni te apetece perder el derecho a voto. O lo mismo eres de esas mujeres liberales a las que les disgusta ser discriminadas por ley, y prefieres llevar la cabeza descubierta… ¿Por qué, con lo que te ahorras en peluquería? Vale, exigente, entonces habrá que plantearse cómo fabricar una eco-ciudad más cercana y asequible. Puedes empezar ya mismo, te diremos cómo en tres pasos.

Sigue tras el salto…

Verde que te quiero verde

En esta entrada de El Blog Verde, se hacían eco de un estudio muy interesante sobre el efecto positivo de la vegetación en entornos urbanos. Las plantas tienen un papel mucho más importante del que se creía en las ciudades, de hecho, pueden disminuir la contaminación en un 40% y las enfermedades asociadas en un 60%. En el reino vegetal no hay reservado el derecho de admisión, así que TODAS las plantas contribuyen, incluidas las de casa. Para comenzar tu proyecto de eco-ciudad empieza por forestar tu hogar. En la floristería te recomendarán las mejores opciones para cada rincón. El efecto positivo en tu propio entorno será inmediato.

Y una vez hecho esto, crea una cadena de contactos para convencerles de la necesidad de vegetación en hogares, prueba a regalar menos tecnología y más vida. Acércate a las asociaciones ecológicas de la zona y cread un plan específico para reforestar vuestro barrio-pueblo-ciudad. Si vendéis la moto al consistorio como una excelente campaña de marketing de cara a las próximas elecciones, hasta os escucharán.

Viaja con cabeza

 Para un cerebro estándar, es inconcebible subir el precio del transporte público en época de crisis. Lo lógico es disminuirlo, aumentar la frecuencia de trenes y autobuses, cerrar el centro de las ciudades al tráfico privado y abrir carriles bici. Así se consigue menos estrés, menos enfermedades, mayor poder adquisitivo… una mejoría en calidad de vida que se traduce en población sana y despejada (si estas líneas las está leyendo un ministro sustituya, por favor, “población sana” por “obreros sanos”, y “despejada” por “productiva”).

Si ningún político majete lee esto, puedes empezar por aplicar medidas caseras. Si no tienes más remedio que utilizar el coche, contacta con usuarios que hagan tu mismo trayecto diario para repartir el importe del combustible. También lo puedes aplicar a largos trayectos. Cuatro personas en un automóvil, son tres coches menos circulando y un serio ahorro para el bolsillo. Al precio al que está el carburante, puedes ahorrarte, fácilmente, más de 1.000€ al año. Entre todos, podemos hacer que la inteligencia sea “trendy”.

Sé activista

Suena, por cortesía de los medios, a “viste un palestino y mezcla teorías sin sentido con propaganda ultra-algo”, pero no tiene nada que ver. Un activista, a ver si la RAE se tiñe las canas, no es necesariamente un “agitador político”. Un activista puede ser cualquiera que decide iniciar acciones directas para cambiar la sociedad. Ejemplos de activismo son: recogida de firmas, reuniones vecinales, colectas, jornadas informativas y culturales… En Mallorca, aunque no esté relacionado con la ecología, los cines en versión original Renoir se han salvado por puro activismo ciudadano. Olé por ellos.

Un grupo de personas, bien organizado, es capaz de convertir solares en parques, áridos montes en jardines botánicos… Ser activista es cambiar el “con lo mal que está todo” por “con lo bien que podrá estar”. Tu ciudad será eco-ciudad por que tú lo trabajes.