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Archivos Mensuales: noviembre 2012

Marinerismos y Voltarén

29 de noviembre de 2012

Que los peces van dopados, sardina mía, es tan cierto como que las sirenas son reales.

Las sirenas modernas (o tritones, si eres mujer), esperan al final de la barra del bar para brillar por ojos antes que por escamas. Ases del camuflaje, su vida de semi-pez se presta a la confusión en mensajes y llamadas telefónicas. Al igual que los marineros enloquecieron por sus cánticos, mucha gente embarranca la vida por pasiones que sólo rinden cuentas ante Poseidón o una parrilla de sábanas. Vuelta y vuelta, en su jugo.

Que los peces van dopados, sardina mía, es tan cierto como que todos perseguimos un Moby Dick. Somos altivos capitanes Ahab, obcecados con alguna ballena blanca que se comió nuestra pierna de la ilusión. Embarcamos a Ismaeles e iletrados  arponeros, e insistimos en dar caza a cachalotes de obsesión, aunque el Pequod vaya al fondo del mar. Todo por no soltar el ancla del conformismo.

Que los peces van dopados, sardina mía, es tan cierto como que equivocamos deseo, ambición y progreso por memoria de pez dopado. Avanzar, amor de mis entrebranquias, es nadar contra corriente cuando se hace necesario, pero sin contaminar las aguas que te dan vida, que (ya sabes tú), el pez grande se come al chico; y el chico, como un corredor de maratón plateado, viene cargadito de voltarén.

Un estudio presentado en la III Conferencia Anual Scarce, que tiene lugar estos días en Valencia, revela niveles de residuos de fármacos como el antiinflamatorio dicoflenaco o Voltarén en peces de los ríos Ebro, Llobregat, Xúcar y Guadalquivir, según ha informado la organización.

Hallados residuos de Voltaren en los peces del Júcar y del Ebro. El País.

“De todos los animales, el que tiene ahora más contaminantes en el cuerpo eres tú”, dice Nicolás Olea, de la Universidad de Granada, uno de los pioneros en España en investigar presencia de contaminantes en el organismo. (…)El punto negro está sobre todo en el pescado y el marisco, alimentos en que las concentraciones no bajan.

Este pez tiene mercurio (y usted). El País.

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Fast-moda by Zara

27 de noviembre de 2012

El modelo Zara se ha convertido en fuente de estudio para competidores de industria textil y universidades. Amancio Ortega, un hombre proveniente de una familia humilde, creó un imperio de la moda partiendo de la nada, sin apenas marketing para respaldar sus productos.

El éxito de la marca se basa en un pilar único de rápida renovación. Ojeadores de Zara se mueven por todo el mundo a la búsqueda de tendencias, una tarea que en principio llegó a realizar el mismo Amancio. La búsqueda de nuevos modelos es diaria, pero no es menos constante el posterior diseño, desarrollo y confección. Prácticamente cada mes las tiendas del gigante textil renuevan su oferta de productos, en total concordancia con la moda imperante, lo que genera en el consumidor el deseo de “compra antes de que se acabe”. Zara es fast-fashion para un mundo que cambia de camisa y zapatos como de trendy topic.

Greenpeace, acostumbrada a sacar los colores a otros fabricantes de prendas (H&M y Puma, por ejemplo), analizó este año diferentes productos de Zara y encontró rastros de disruptores hormonales y sustancias cancerígenas asociadas a tintes. Por ello, para solicitar compromiso medioambiental en la política de la empresa, y acabar con la creación barata de prendas a cualquier coste, Greenpeace incita a una rebelión pacífica bajo el hastag #RebeliónDetox. Toda la información para seguir la campaña la puedes encontrar aquí.

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Día Universal del Niño: Apadrínate

20 de noviembre de 2012

Debía rondar los tres años. Se miraba en un espejo y estiraba con las manos los párpados. Qué difícil. Todo se veía borroso, una complicación. Le preguntó a su madre: “¡Mamá! ¿Cómo veremos cuando seamos chinos?”.

De niños –asertividad extrema- nos cuestionamos cómo seremos cuando no seamos nosotros. Creer para ver, para ver un mundo que parece pequeño, porque lo es. El bajo punto de perspectiva mira de tú a tú a la realidad cercana, la que se puede cambiar. Los niños, de serie, piensan globalmente y actúan localmente. Cierran los ojos y se vuelven invisibles. Abrochan la chaqueta con un solo botón y ya están listos para volar. La lógica de un niño es demoledora, porque carece tanto de precio como de cinismo. Y sin cinismo, la infancia es un laboratorio que pondrá color al gris de la vida adulta.

El día mundial del niño, apelamos a esa pequeña criatura que todavía llevas dentro y olvidas con frecuencia. Invocamos a tu cercana infancia de maravillas diarias, cuando podías salvar el planeta con un solo gesto. Hacemos un llamamiento a tu buen juicio para que te apadrines a ti mismo. Vuelve a creer en ti, niño/a, y ayuda a que otros como tú, con menos suerte, crean en ellos mismos.

Hoy Unicef recuerda que, cada día, 19.000 niños mueren por causas evitables. Y si se puede evitar, ¿por qué no hacerlo, pequeño/a si hasta has aprendido a volar?

Visita Cumpledías. “Cumpledías parte de la base de que todos los niños del mundo tienen derecho a cumplir años pero en muchos lugares, su situación es tan precaria que cumplir días ya es un motivo de alegría por la supervivencia.”

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Cinco dónuts y café con sacarina

15 de noviembre de 2012

La conocí en un vending, de nombre extranjero. La encontré con bollos, al atardecer. Era oronda y rubia, como barril de cerveza. En su voz amarga había la tristeza doliente y cansada del comelotó

 Y recuerdo sus palabras, sí, que el tiempo ha ordenado en mi cabeza con lirismo ridículo, invadiendo la letra de la copla Tatuaje:

Mira el café edulcorado

y estas lorzas de mujer.

La genética me lo ha dado

y eso que soy “de no comer”.

La grasa llegó, y se ha instalado

vaya, ¿qué le voy a hacer?

Si yo soy de huesos anchos

¡Es la maldición de ser mujer!

Aquella muchacha, con un grave problema de sobrepeso, se citaba cada mes con el endocrino. Y con la bolsa de patatas fritas, cada dos horas. Seguía una dieta estricta en la que no mezclaba productos sanos y comida basura, porque no comía productos sanos. Si se llevaba el tupper a la oficina con algo vegetal, procuraba dejarlo de lado (las acelgas, contaba, le engordaban). Comía con bebida “para deportistas” y repetía postre. Era devota del evangelio según san Sacarino, patrón de las excusas tontas: “Y devorarás en abundancia los frutos de grasas saturadas, si me bendices en tu café”. Discutir con ella sobre salud era perder el tiempo, por mucho que explicaras que una cucharada de azúcar contenía 20 calorías y una bebida isotónica, 90. Según decía, suspirando, era fuerte porque sus padres (tan anchos como altos) le habían transmitido un estigma genético. Y así era, pero se trataba de otra maldición, la del “yo no he sido”: “Comerás del árbol del bien, del mal, del regular, del McDonalds y de cualquier ser vivo que yazca en freidora. Tu pecado serán los cromosomas” (Sacarino 9.90, libro de los filibusteros).

Dejando de lado la historia anterior (¡real!), estos son datos serios de la OMS: “Cada año fallecen por lo menos 2,8 millones de personas adultas como consecuencia del sobrepeso o la obesidad. Además, el 44% de la carga de diabetes, el 23% de la carga de cardiopatías isquémicas y entre el 7% y el 41% de la carga de algunos cánceres son atribuibles al sobrepeso y la obesidad.”

En días de mango africano, cápsulas de alcachofa, danacoles y otros productos “milagrosos”, es momento de recordar que para mantenerse en forma hay que comer menos, mejor y, a ser posible, de modo natural y con abundancia de vegetales. Para los no vegetarianos cabe recordar que las carnes de calidad -con moderación-, son buenas para la salud; lo malo es la botella de vino, el chupito y las horas posteriores frente a la televisión. Sí, menos velas a san Sacarino.

Artículo sobre nutrición muy interesante en The Ecologist. Está escrito en inglés pero (para seguidores de san Sacarino) Google tiene un botón traductor. 😉

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¿Cuánto cuesta tu felicidad?

6 de noviembre de 2012

El pequeño reino de Bután: (…) Su determinación de seguir una vía diferente se refleja en el objetivo de suprimir progresivamente los productos químicos agrícolas de aquí a 10 años, para que sus alimentos de base (papas, trigo, frutas) sean “100% bio”.”

 Mi Estrella de Mar.

 “(…) la “Paradoja de la felicidad” señala que aunque, en cualquier país, la gente con mayores ingresos tiene una mayor tendencia a afirmar que es más feliz, cuando se comparan los resultados de varios países, el nivel medio de felicidad que los sujetos dicen poseer no varía apenas (…) una vez que las necesidades primarias están cubiertas, las medidas políticas deberían centrarse en aumentar la satisfacción de los individuos, actuando sobre la Felicidad Interna Bruta, y no en el crecimiento económico, medido por el Producto Interno Bruto.”

Microtendencias.

Erase una vez un rey sabio muy preocupado por su país; siempre intentaba obrar de buena fe para ser ecuánime en sus decisiones. Desde el extranjero, arreciaban las críticas de otros dirigentes; le acusaban de mantener a su país pobre, de impedir tanto el desarrollo como el crecimiento económico.

 El rey pensó sobre ello largo y tendido. Quizá estuviera cometiendo errores , es posible que negara el progreso a sus súbditos. Tras profundas reflexiones, se planteó una pregunta que cambiaría el destino de su país para siempre: si mejoraba la economía y el producto interior bruto, ¿serían más felices los habitantes de su reino? Para encontrar la respuesta estudió las estadísticas de países avanzados y descubrió que no era así. Economía y felicidad seguían caminos distintos. La felicidad no sólo no quedaba garantizada con un mayor poder económico, sino que podía acrecentar el cisma social entre ricos y pobres, amén de corromper la naturaleza, uno de los mayores activos de su reino.

Decidió, entonces, crear la Felicidad Interior Bruta, un baremo para medir la verdadera riqueza. Promovió y protegió la cultura, cuidó de la salud de los habitantes y estableció un desarrollo socioeconómico equitativo y sostenible.

Y hasta aquí el formato cuento , basado en hechos muy reales, sobre la historia de Bután. Actualmente es un país con un 72% de bosques (su constitución obliga a mantener un mínimo del 60% de territorio arbolado). La población posee una de las renta per cápita más bajas del planeta sostenida por una economía basada en la agricultura y ganadería, un modelo que se podría considerar obsoleto. A pesar de todo, se vive con dignidad, salud y educación, sin lujos, pero tampoco con miserias. Aunque aún queda un largo camino por recorrer en este país budista (por ejemplo, las mujeres aún no tienen derecho a voto), su mayor activo es la felicidad sin daños colaterales.

 Ahora, una vez que has leído esta entrada te preguntamos: ¿eres feliz, verdaderamente feliz? ¿Quién marca las pautas de tu dicha? ¿Cuánto cuesta tu felicidad?

 “Pero, oh, cuán amarga cosa es mirar hacia la felicidad a través de los ojos de otro hombre. “

William Shakespeare.

Tras el salto: Video sobre la Felicidad Nacional Bruta.

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