Tóxicos: ¡Vaya tela (s)!

26 de agosto de 2011

Nombrar a Greenpeace en el mundo ecológico es el equivalente a cerrar un frase con “porque yo lo valgo”. Habrá quién tenga información de calidad, surgirán medios con datos fiables, pero, desde luego, prácticamente nadie comparte su tirón mediático.

(Momento envidia).

El nuevo informe de Greenpeace revela algo… que era un secreto a voces, porque la industria textil es una de las más contaminantes del planeta: “la presencia de sustancias peligrosas, como nonilfenol etoxilatos, en prendas de ropa de 14 marcas internacionales, entre las que se encuentran Adidas, H&M y Lacoste”.

Lo más preocupante (para los preocupantes despreocupados) es que el peligro no está sólo en los países donde se vierten los químicos, la química nos la llevamos a casa: “La contaminación se dispersa por toda la cadena de suministro. A través del lavado de las prendas contaminadas se liberan estas sustancias a los ríos de todo el mundo.”. Dice Sara del Río (“del Río”, ¡Cómo son los de Greenpeace, hasta los apellidos son ecológicos y casan con las notas de prensa!).

Ahora que ya pica la curiosidad, ¿cuántos tipos de compuestos químicos textiles encuentras a diario, y qué daños causan? Os presentamos una muestra después del salto y damos un consejo con voz tenebrosa: desconfía de las telas que no se arrugan… ¡Cooliflower se arruga, claro! (Otro día os hablaremos de tejidos sintéticos).

¡Hop! 😉

-Etoxilatos de nonilfenol: Empecemos por estos compuesto químicos nombrados expresamente por Greenpeace. Tienen más de 50 años de antigüedad y se usan en numerosas industrias: procesado del papel, lavado, fabricación de pinturas, fabricación de acero… Son tóxicos y pueden provocar cambios hormonales en toda la fauna, incluida la humana (recordamos: fuera del sábado noche, tú también eres fauna). Sobre cambios hormonales, ver disruptores endocrinos. Enfermar es gratis, cambiar de sexo (aunque uno no quiera) empieza a serlo.

 

-PFC, compuesto perfluorados: Presentes en el teflón, el velcro, alfombras… Si vives en una ciudad, lo bebes cada día. La ciudad de España con más concentración de PFC es Barcelona. Se acumula en el hígado, la leche materna y en toda la cadena alimenticia. Afectan a la tiroides (¿habíamos dicho que cambiar de sexo es gratis?).

 

-Formaldehído. No nos engañemos por el nombre, de formal no tiene nada. Irrita las mucosas, los ojos y produce cáncer. Quita las arrugas de las prendas y se utiliza en cosmética. También servía para “alisados permanentes” de pelo, hasta que se dieron cuenta de lo peligroso que era para los trabajadores. Creemos que lo de “quitar arrugas” tiene un límite: el formaldehído conserva cadáveres (¿alisado permanente?).

 

-Dioxinas. Se liberan de muchas formas, una de ellas es el tratamiento con cloro. Como es habitual (quizá cambian de becario), “no existen estudios a largo plazo sobre humanos”, aunque se sepa que una mínima dosis pueda matar una rata. Lo que sí es patente es su relación con el cloroacné, un terrible tipo de acné desfigurante con una duración media de más de 20 años.