SQM o Sensibilidad química: “progreso” que enferma

11 de abril de 2011

María José Moya Villén, Mariajo, necesita salir a la calle con una mascarilla de carbón activado. Sufre fatiga física y mental, problemas de concentración, migrañas, fotofobia, dolores, faringitis, picor de garganta, tos, ataques de sueño, visión borrosa… sufre todos estos síntomas y muchos más; la lista es tan extensa que formaría un post por sí mismo. Es una víctima del “progreso”; Mariajo, cuya historia merece ser difundida, es una afectada de Sensibilidad Química Múltiple (MSC, en inglés) que convirtió su causa personal en ayuda solidaria para miles de personas, de número creciente, que se sienten enfermos en situaciones cotidianas sin saber por qué.

Los factores son inabarcables: a la contaminación ambiental y electromagnética le sigue un mercado falto de criterios serios; cuando un nuevo producto es lanzado, se realizan diferentes pruebas para verificar su inocuidad. Se comprueba la reacción a medio plazo, en un entorno controlado, y no se suman las interacciones con otras sustancias, de modo que nuestro cuerpo actúa de probeta de ensayo en un conjunto tan amplio como preocupante. Se calcula que cada día estamos en contacto con más de 500 sustancias químicas y tóxicas; en la grasa de un ser humano adulto se acumulan más de 200. Así, el número de alérgicos -nuestro cuerpo reacciona ante las agresiones externas-, crece. En España se incrementa un 2% anual. Para el 2015 la mitad de la población mundial padecerá algún tipo de alergia.

El blog de Mariajo, “Mi Estrella de Mar”, es una guía para los afectados por la Sensibilidad Química Múltiple, una suerte de extraña y compleja enfermedad -mucho más grave que cualquier alergia- que se suele enmascarar tras otras patologías usuales. Algunas personas llevan años sintiéndose enfermos y ni siquiera saben qué tipo de dolencia padecen, nada extraño ya que la OMS ni siquiera reconoce esta misteriosa enfermedad que crece con el “progreso”, minando la salud de un porcentaje de la población que varía entre un 1% y un 10%. No existe un control preciso y se desconocen las cifras reales.

Cuando somos bombardeados constantemente por tóxicos y elementos extraños, llega un momento en el que el cuerpo dice “basta”. Para evitarlo, algunos consejos tras el salto. En el vídeo a continuación, un testimonio sobrecogedor:

– Intenta exponerte lo menos posible a insecticidas y ambientadores químicos.

– Consume alimentos orgánicos certificados.

– Lee las etiquetas y consulta los componentes.

– Usa métodos alternativos de medicación. En algunos países, como Alemania, los remedios naturales, están desplazando a los artificiales (por ejemplo la raíz de hipérico es más efectiva e inocua que el prozac).

– Si fumas… bien, este es otro motivo para dejar el tabaco.

– Utiliza prendas sin tratamientos químicos ni tintes.

– Evita entornos cerrados y expuestos a radiaciones.

– En general, intenta llevar una vida más sana y natural.