Japón, radiactividad y lotería

25 de marzo de 2011

Tras las explosiones en la central de Fukushima se habla estos días sobre niveles de radiación y seguridad, pero ¿qué es la radiactividad? La radiactividad es una “propiedad de ciertos cuerpos cuyos átomos, al desintegrarse espontáneamente, emiten radiaciones”. Algo “radiactivo” emite partículas (iones) cargadas de electricidad que atraviesan los cuerpos. La radiactividad está en todas partes, lo realmente peligroso es el tipo y grado de radiactividad.

En este artículo publicado en La Vanguardia, Eduard Rodríguez-Farré, radiobiólogo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, declaraba que de los más de 60 contaminantes que deja la fisión del uranio, al menos tres tienen graves consecuencias para la salud humana. “El yodo afecta inmediatamente y deja mutaciones en los genes, a partir de las cuales se puede desarrollar luego el cáncer de tiroides (…) el estroncio se acumula en los huesos un mínimo de 30 años, como si fuera calcio, y durante años continúa irradiando el organismo; mientras que el cesio queda depositado en los músculos”.

En efecto: la radiactividad afecta de forma muy diversa al ser humano, incluso puede ser útil. Si está concentrada en un punto determinado, puede destruir células, el principio de la radioterapia utilizada para combatir el cáncer. La radiactividad “descontrolada” de una central nuclear, multiplica las posibilidades de mutación que ya se dan en la naturaleza, la misma mutación en la que está basada la teoría de la evolución. Es el principio agigantado, efectista (y erróneo) utilizado en ciencia-ficción y literatura fantástica para crear enormes monstruos. Antiguas películas de serie B, tipo Them! o Godzilla, presentan feroces criaturas nacidas de la radiactividad. Godzilla, el gigantesco “dragón”, era un reflejo siniestro del miedo nipón tras el lanzamiento de las bombas de Hiroshima y Nagasaki.

Pero las radiaciones no crean monstruos ni superhéroes, sólo “agitan” el ADN molecular con resultados imprevistos. El impacto de la radiación sobre la población, campos, mar, agua… la radiación que se recibe tiene consecuencias directas e indirectas, porque también puede alterar los cromosomas de generaciones futuras. A pesar de que las cifras nunca han podido ser contrastadas, la fuga de Chernóbil se calcula que afectó a más de 7 millones de personas. La proporción de casos de cáncer, especialmente cáncer de tiroides, se disparó brutalmente.

¿El alcance de las radiaciones en Japón? Es muy difícil cuantificar algo invisible, es mucho más sencillo luchar contra engendros ciclópeos. La radiación nuclear es una lotería de ingrato premio.

(¡Ánimo al valiente pueblo japonés!).