Noticias frescas

Archivos Mensuales: marzo 2011

Anormalidad normal

31 de marzo de 2011

La excelente entrada de Vicente Romero “Hambre, la tragedia secreta”, trata sobre un informe de UNICEF que pone de manifiesto cómo un tercio de los niños en Sierra Leona pasa hambre. Es una noticia sin noticia, como Vicente afirma “parece que los periodistas aceptemos ese horror como algo consustancial al orden económico mundial”.

Esta noticia, si no se difunde, caerá en el olvido. Cada día la amnesia informativa se ceba en los más débiles: en Costa de Marfil Laurent Gbagbo perdió las elecciones generales y se negó a dejar el poder hace cuatro meses. El goteo de fallecidos por luchas intestinas desde entonces ha sido constante, tan habitual que ya no merece espacios informativos. Disparar contra una multitud o quemar vivo a un ciudadano no lesiona a los jugadores de “la roja”.

El Congo es una caso aparte, vergonzoso, digno de estudio. La noticia reciente con más alcance sobre su guerra (1998-2008, diez años inexistentes), fue la que puso en duda que las cifras sobre fallecidos fueran correctas: en realidad la guerra sólo habría aniquilado cerca de tres millones de personas. No era noticia que sumando los caídos en las guerras de Vietnam, Corea, Irak… añadiendo incluso los fallecidos en las cruzadas y la “santa” inquisición ni se aproximaran a la tercera parte de la cifras “sin hinchar”; la noticia era, por tanto, “la exageración”. Hoy, luchando por el control de las minas de coltán, una guerra encubierta se vive cada día en el Congo. Es una animalidad normal en una anormalidad normal.

(La tercera noticia más leída en El País de hoy es la multa a Sabina por fumar en un hotel; la sequía del Amazonas aparece en quinta posición debajo de las vacaciones, en 1963, de los Beatles en Tenerife. Los niños de Sierra Leona no figuran).

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¿Y si el Tercer Mundo deja de serlo…?

28 de marzo de 2011

En un rincón de la Tierra en el que la vecindad comparte televisión, los cortes publicitarios exhiben un mundo sonriente y despreocupado. Es otra dimensión irreal rebosante de salud y dinero. El virus del Primer Mundo corrompe las neuronas y la población escuálida, que pedalea sobre bicicletas oxidadas en caminos de barro, sueña con autopistas, turgentes pechos e hinchados salarios. Siempre ha sido así: los deseos de los pobres nunca importaron, hasta que quisieron cambiar de liga.

Porque sus sueños, los sueños de los menos favorecidos, también son los nuestros. Y alguien tiene que fabricarlos. Los sueños se fabrican globalizando el mercado (inundo tu mercado con productos baratos) y endeudando a los mismos que fabrican barato. Es un tipo de colonialismo teledirigido desde la década de los 70, cuando empezó el paulatino ofrecimiento de créditos a bajo interés de estado pudiente a estado arruinado (yo te presto dinero y tú me compras). Este es el pilar del mundo civilizado.

Pero, con la era de la globalización, llega la de la información. A pesar de los bloqueos informativos, internet elimina barreras y golpea con otras realidades… y cuan miserable es la vida mediocre, comparada con la extrema riqueza. Los pobres, que antes no se sabían pobres (se consideraban humildes), quieren ser ricos. Y los ricos, que no se saben ricos (se creen clase media), se alegran del hartazgo de los pobres. Se alegrarían menos si pensaran que la base de su vida es la fabricación paupérrima y el endeudamiento internacional. Sin Tercer Mundo no habrá mano de obra esclava, tecnología barata ni ropa asequible. Sin pobres no hay ricos.

Moraleja: Para alcanzar la igualdad, como la Tierra es finita, nosotros, los ricos que no nos sabemos ricos, tenemos que aprender a vivir con menos.

“La verdad… no lo sé. Si lo supiera te lo diría”, tras el salto…
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Japón, radiactividad y lotería

25 de marzo de 2011

Tras las explosiones en la central de Fukushima se habla estos días sobre niveles de radiación y seguridad, pero ¿qué es la radiactividad? La radiactividad es una “propiedad de ciertos cuerpos cuyos átomos, al desintegrarse espontáneamente, emiten radiaciones”. Algo “radiactivo” emite partículas (iones) cargadas de electricidad que atraviesan los cuerpos. La radiactividad está en todas partes, lo realmente peligroso es el tipo y grado de radiactividad.

En este artículo publicado en La Vanguardia, Eduard Rodríguez-Farré, radiobiólogo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, declaraba que de los más de 60 contaminantes que deja la fisión del uranio, al menos tres tienen graves consecuencias para la salud humana. “El yodo afecta inmediatamente y deja mutaciones en los genes, a partir de las cuales se puede desarrollar luego el cáncer de tiroides (…) el estroncio se acumula en los huesos un mínimo de 30 años, como si fuera calcio, y durante años continúa irradiando el organismo; mientras que el cesio queda depositado en los músculos”.

En efecto: la radiactividad afecta de forma muy diversa al ser humano, incluso puede ser útil. Si está concentrada en un punto determinado, puede destruir células, el principio de la radioterapia utilizada para combatir el cáncer. La radiactividad “descontrolada” de una central nuclear, multiplica las posibilidades de mutación que ya se dan en la naturaleza, la misma mutación en la que está basada la teoría de la evolución. Es el principio agigantado, efectista (y erróneo) utilizado en ciencia-ficción y literatura fantástica para crear enormes monstruos. Antiguas películas de serie B, tipo Them! o Godzilla, presentan feroces criaturas nacidas de la radiactividad. Godzilla, el gigantesco “dragón”, era un reflejo siniestro del miedo nipón tras el lanzamiento de las bombas de Hiroshima y Nagasaki.

Pero las radiaciones no crean monstruos ni superhéroes, sólo “agitan” el ADN molecular con resultados imprevistos. El impacto de la radiación sobre la población, campos, mar, agua… la radiación que se recibe tiene consecuencias directas e indirectas, porque también puede alterar los cromosomas de generaciones futuras. A pesar de que las cifras nunca han podido ser contrastadas, la fuga de Chernóbil se calcula que afectó a más de 7 millones de personas. La proporción de casos de cáncer, especialmente cáncer de tiroides, se disparó brutalmente.

¿El alcance de las radiaciones en Japón? Es muy difícil cuantificar algo invisible, es mucho más sencillo luchar contra engendros ciclópeos. La radiación nuclear es una lotería de ingrato premio.

(¡Ánimo al valiente pueblo japonés!).

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La buena educación (existe)

22 de marzo de 2011

No aprendí qué narices ocurrió en el siglo XX. Y me siento acompañado en mi ignorancia: millones de estudiantes tampoco. En el colegio recibíamos lecciones de historia que se iniciaban despacio, con bostezo otoñal. Llegaban las pinturas rupestres y los neandertales nudistas, los dólmenes y los megalitos. Te defraudabas al enterarte de que el ser humano -hubo que esperar a Spielberg- llegó tarde para conocer a los dinosaurios.

Las prisas por finalizar el temario se incrementaron con el paso de los meses. Memorizabas la lista de los reyes godos y sólo recordabas a Chindasvinto y Gundemaro, te reías de Isabel la católica y su promesa de no lavarse (la primera ecologista hedienta de la historia), te enterabas del uso de la guillotina (políticamente sigue viva, sino en forma, sí en fondo). Demasiada historia para tan poco tiempo. Antes del verano, indefectiblemente, el apurado profesor de turno repasaba a toda velocidad la creación de la industria y el siglo XX “ya no daba tiempo”; se veía de refilón y en un par de días. Acababas el curso escolar sin distinguir a Mao Tse – Tung de Francisco Franco. Pensándolo bien, al menos en foto, tampoco había tanta diferencia…

En temas de educación, por fortuna, aparecen los cambios. En algunas aulas viven plenamente el siglo en el que viven. Los alumnos aprenden sobre el mundo actual, el más importante, ya que si reconocen los errores presentes sabrán modificar el futuro. Nos hemos alegrado al recibir los dos videos que acompañan a este post enviados por Estefanía, profesora del IES Felipe II de Mazarrón. Nos cuenta que “unos alumnos del Taller de expresión creativa musical han preparado dos cortos para presentarlos al II Festival ecológico de microcortos “La Luciérnaga Fundida” y lo mínimo que podemos hacer es ayudar a difundirlos. Gracias a los alumnos por trabajar en el proyecto y a sus mentores por aventurarse con esta iniciativa; quedan nombrados automáticamente “cooliflowerenses de honor”. Como dicen en uno de los cortos “es una pena que no todos piensen como nosotros”.

Y ahora, para aquellos profesores que nos leáis y tengáis una mente inquieta como la de Estefanía, ¿que os parece una asignatura que ayude a evaluar y distinguir la información en internet…? ¡Ahí queda la propuesta…! 😉

Los videos de los muchachos, tras el salto…

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Ser ecológico sin jugarse el pescuezo: EcoChic

18 de marzo de 2011

Es cierto: son los pequeños detalles los que cuentan. ¿De qué sirve manifestarse contra la energía nuclear y mantener la temperatura del hogar a 25 grados en enero?, ¿O plantar árboles y malgastar decenas de folios cada día?

Margaret Fenwick, con un nombre hecho en estas cosas “raras” del medio ambiente y la sostenibilidad ha publicado EcoChic para ayudar a ser más ecológico desde lo cotidiano, factible y “chic”. Desde la eco-nciencia y eco-tendencia. Y nos gusta que así sea. Vaya que sí: El mejor activista ecológico es el que se lo cree a diario, el que intenta no contaminar antes que luchar contra la contaminación, el que se centra en la prevención antes que en la cura (esta gente no tiene que coincidir, obligatoriamente, con el que se encadena aferrado a un cartel reivindicativo a la causa justa del mes, cuando no llueve o hay partido en la tele…).

Así que, sin más preámbulos, un nuevo y práctico libro, de los que andamos escasos, ha aparecido en las librerías. Páginas necesarias con muchos más textos útiles y menos divulgaciones sesudas, justo lo indispensable si queremos que la ecología sea, en verdad, un modo de vida factible y cercano. Daos prisa porque, si contactáis con Margaret, hasta es posible que os entregue el libro firmado y en mano…

Como pequeño tironcillo de orejas (y si estamos equivocados, que nos corrijan, por favor), no hemos encontrado la posibilidad de descargarlo, previo pago, claro está, en versión electrónica. Sería buena forma empezar no malgastando papel…

Extraído del prólogo del libro escrito por (nada menos) que Jane Goodall:

“Existe un dicho: No hemos heredado este mundo de nuestros padres – lo hemos pedido prestado de nuestros hijos. Lo oigo por todas partes – pero no es verdad. Cuando pides algo prestado tienes la intención de devolverlo. Hemos estado robando a nuestros hijos.”.

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Lo peor que puede pasar en Japón

14 de marzo de 2011

La foto que incluimos es un recorte del servicio Dimensions de la BBC. Se escoge una zona del planeta y el software extrapola geográficamente el dato que deseemos añadir. La imagen que veis es el mapa, con la extensión real, de la nube radioactiva de Chernóbil si se hubiera producido sobre Japón, una nube radioactiva que abarcaría grandes zonas de China, Mongolia y Korea.

Hace dos días, el doctor en física nuclear Manuel Fernández Ordoñez declaraba, refiriéndose al desastre nuclear de Japón y a la pregunta “¿qué es lo peor que puede pasar en la central de Japón?”: “Que se quede sin agua y se funda el combustible del núcleo, que llegaría a 1.800 grados y se formaría una especie de amalgama metálica, como lava fría. Si el edificio de la contención está bien no tiene por qué haber un escape radiactivo”.

Y no, lo peor que puede pasar no es eso, lo peor que puede pasar es que todo un señor doctor responda semejante disparate a “¿qué es lo peor que puede pasar?” cuando una gran área de Japón podría quedar inhabitable, se podrían producir miles de fallecidos y extenderse una nube radioactiva a los países vecinos. Lo peor que puede pasar es que aún haya personas que se obcequen en vendernos la energía nuclear como energía “limpia y de futuro”. Lo peor que puede pasar es que un señor ministro diga que nuestras centrales son seguras, no como las de Japón. Como todo el mundo sabe, España es una potencia de las altas tecnologías, muy por delante del país nipón. No en vano, aquí se inventó la fregona y el futbolín. Y a Belén Esteban.

¿Sabéis qué es lo peor que puede pasar? Lo peor que puede pasar es que a la ciudadanía, cuando hay intereses económicos de por medio, nos tomen por imbéciles, nos digan que la única alternativa energética es caminar sobre una bomba de acción retardada y apenas se invierta en energías renovables eficientes.

Lo peor que puede pasar es que en este estado de estupidez acomodada, de circunloquios vacios y aborregados y política del “tú más”, todavía ladren que le energía nuclear es segura… lo que es seguro es que, como mucho, la energía nuclear aniquila. Y después, ¿qué es lo peor que puede pasar?.

(Aquí, una entrevista de visita obligada).

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Agricultura ecológica, el doble de alimentos

10 de marzo de 2011

Has decidido cuidarte, ser más natural. De buena mañana, te levantas. Exprimes tres naranjas, preparas un tazón de cereales con leche y tomas una pieza de fruta, quizá una manzana. Todo lo que has consumido es menos natural que  Santiago Segura haciendo promoción de sus películas. Me juego el pescuezo.

El super está lleno de “mentiras”. Me explico: los alimentos transgénicos son aquellos que se manipulan genéticamente para ser más fuertes; habitualmente, más resistentes a los mismos pesticidas derivados de las nuevas patentes. ¿Cómo distinguirlos? Con un medium… No, no se puede.

A grandes rasgos: Unos ingenieros genéticos modifican, por ejemplo, un tomate para que crezca más rápido. Junto al tomate se desarrolla un potente herbicida que eliminaría, además de las plagas, al propio tomate, así que se realiza otra modificación mezclando el ADN con el de otra especie, pongamos el ADN de una avispa (fuera caras de extrañeza; es posible hacerlo). Con esta singular cadena genética multinacionales como Monsanto han conseguido crear híbridos, cultivos yonquis, patentados para ser inmunes -pero adictos- a su propia química. Las modificaciones genéticas y los continuos rociados de pesticidas pueden producir enfermedades y alergias, pero, por intereses económicos, seguirán formando parte de tu dieta. En España, además de no existir una nomativa que obligue a especificar al consumidor “la diferencia transgénica”, somos el único país de la Unión Europea que fomenta el cultivo a gran escala. Muchos países en Europa ya han prohibido los cultivos transgénicos.

Y entonces, aquí, que somos tan ecológicos que circulamos a 110 por hora, llega una noticia de The Guardian que pone de mala leche (mala leche de vacas alimentadas con transgénicos), relacionada directamente con la rentabilidad de lo natural.

Basado en un informe de la ONU en el tercer mundo: “Hasta ahora, los proyectos de agricultura ecológica en 57 países han demostrado un promedio de ganancias en el rendimiento de los cultivos del 80 por ciento, utilizando métodos naturales para mejorar los suelos y la protección contra las plagas” (…) “Los proyectos más recientes en 20 países africanos han dado lugar a la duplicación del rendimiento de los cultivos”.

¿Pero la agricultura ecológica no era menos rentable…? (No sé. Yo soy español. Póngame cuarto y mitad de pesticidas y genética dudosa, pero no me los envuelva, que me los llevo puestos).

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Biquini solar y otras ecorarezas

7 de marzo de 2011

“¡Eh! Somos originales y divertidos, así que vamos a escribir sobre los eco-inventos más raros del mundo” y alguien ya lo había hecho y mejor. Y hacía una semana. Porca miseria la del redactor. Es una lástima esto de querer ser original y honrado; si hubieramos tenido la conciencia de un escritor reconocido habríamos fusilado enterito el artículo de Mother Nature Network. Y luego hubiéramos dicho que “la inspiración es universal”.

El artículo de MNN es para que lo disfrutéis, así que para no destriparlo entero, aunque ganas no nos falten, os resumimos cuatro inventos:

Una lámpara que funciona con una gota de sangre. ¡El sueño de un EMO! (que no de un emo hemofílico).

Una máquina que recicla automáticamente los documentos en papel higiénico (En serio, ¿esto no existía ya en el congreso de los diputados y los servicios de atención al cliente?).

Bombas (de las de matar) que emiten menos gases tóxicos. (¿?). Ajá. Debe de ser porque en una guerra queda poco serio morir de una ataque de tos.

Un biquini solar con puerto USB (lo siento, todos los chistes que se nos ocurren son sexistas, tontos o sexistas-tontos. No íbamos a escribir cosas como “Morena, déjame enchufar el pendrive”). Ah, que ya lo hemos dicho. Me voy al rincón de pensar.

Pero hay mucho más en MNN. Otros once inventos sin destripar… Aprovechad, que merece la pena. Otros inventos raritos que hemos encontrado son:

Un sistema que recicla el agua de lluvia para crear arco iris. Tan inútil como decorativo. Es el invento que habría surgido si Benjamin Franklin y Albert Hoffman hubieran trabajado juntos.

Y nuestro favorito, aparecido en el listado de Biofrindly.blog. Un sistema que aprovecha los impactos en la suspensión en los coches (los baches, básicamente), para crear energía suplementaria al automóvil, hasta un 10% extra.

¡Cooliflowerense! ¿Tú también tienes propuestas ingeniosas (¡sin bombas!) que pueden mejor el medioambiente? ¡Contacta con nosotros!

Nota de aplauso para nosotros: En marzo nos situamos dentro de los 20 mejores blogs sobre ecología. Me voy a comprar un biquini con USB para celebrarlo. 🙂

Ya lo pusimos hace tiempo: La ficción se adelanta a la realidad

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