En 1996 apareció el primer gran coche eléctrico; bonito, rápido y práctico. Fuera de EEUU, apenas se habría oído hablar del EV1 si no fuera por el documental Who killed the electric car (2006). Para conocer la historia completa, recomendamos éste interesante y completo artículo en terra.org.
El EV1 podía recorrer 225 kilómetros en una sola carga, no precisaba de mantenimiento hasta los 162.000 kilómetros; tenía una potencia de 138 HP completamente cargado y, en su segunda generación, las baterías se llenaban al 80 % en 10 minutos. Era casi perfecto; había una larga lista de espera para poder obtenerlo y lo más importante de esta extraña historia: era adorado por todos sus usuarios que intentaron salvarlo inútilmente. En efecto, nada se pudo hacer porque los EV1 sólo se podía poseer en régimen de leasing; cuando GM decidió abandonar el proyecto, los propietarios no tuvieron más remedio que entregarlos para hacerlos chatarra. Todas las unidades (aproximadamente 1.100), fueron destruidas… todas salvo una, que se conserva en el museo de historia de américa.
Algunas voces agoreras se recrearon en el “esperado fracaso” del EV1, ya que la demanda energética de un vehículo eléctrico, según ellos, puede ser mayor que la de uno de gasolina. Si esto fuera verdad, el usuario dejaría de ser un adicto a la gasolina para vender el alma a las compañías eléctricas, con los problemas añadidos de una grave carestía energética y todo el CO2 generado desde las centrales térmicas para abastecer a la nueva flota de vehículos.
La pregunta es: ¿Hasta que punto puede ser eficiente un vehículo eléctrico? En el artículo de terra.org antes mencionado aportan cifras muy interesantes: Comparando un RAV4 eléctrico con un RAV4 “habitual”, el vehículo de gasolina consume (por milla) casi cinco veces más energía. “Si tenemos en cuenta que recorre entre 3 y 4 millas (de 4,8 a 6,4 km) por kWh y con el mismo se recorren unas 12.000 millas (cerca de 20.000 km) año basta con un sistema fotovoltaico de 1,5 a 3 kWp (que ocupa de 13 a 27 metros cuadrados de superficie) para generar la electricidad consumida por el vehículo.”.
Con nuevas y mejoradas tecnologías fotovoltaicas, los vehículos eléctricos pueden ser rentables, tanto para el consumidor como para un floreciente e interesante mercado de energías renovables. Veremos, en la tercera parte, el paso decisivo para que el futuro del coche eléctrico se haga presente… aunque quizá tengamos que replantearnos los conceptos de propiedad y estética, así como admitir la verdadera utilidad real de nuestros vehículos.
Video: Who Killed the Electric Car (subtitulado, parte 1)



Casi te reviento la anterior entrada porque precisamente te iba a hablar de éste documental. Mi primer encuentro con dicho documental fue aproximadamente hace un año donde por iniciativa de una compañera organizamos en la Asociación de Ambientólogos de Madrid un Cineforum sobre este documental, e hice una pequeña presentación con un pequeño análisis sobre este tema (si tienes interés te lo puedo facilitar).
El líneas generales el coche eléctrico emite menos CO2 que el de combustión interna, aunque su transición será larga debido a principalmente dos obstáculos:
1º Todavía no se han acabado las reservas de petróleo.
2º El coste y duración de las baterías es muy limitado.
Algunos vaticinan que el futuro estará en la pila de hidrógeno, otros en las renovables, pero lo que no cabe ninguna duda es que en los combustibles fósiles NO.
Hola Roberto.
Pues sí, claro que nos interesa…
Yo creo que hay un problema mucho mayor, que está íntimamente ligado a que no se hayan agotado las reservas de petróleo (y que comentaré en la tercera parte del post): Hay pocos vehículos porque hay poca demanda y hay poca demanda porque hay pocos vehículos, lo que hace que el precio se dispare, convirtiendo en lujo algo que no debería serlo. El tema de las baterías… (con un coste apropiado, no lo que hay hoy en el mercado) saldría rentable. La mayor parte de la gente en entornos urbanos es raro que utilice un vehículo más de 60/70 km diarios. Con baterías de litio y un uso medio, se podría circular 8 – 10 años sin necesidad de cambiarlas.
El jueves publico la tercera “entrega” y me comentas.
Un abrazo!