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Archivos Mensuales: julio 2010

La historia de las cosas

27 de julio de 2010

Hace cinco años, Annie Leonard intentó exponer ante un difícil auditorio, sin ningún éxito, su concepto de “la economía de los materiales”. Ante la difícil explicación, interrumpida incluso por uno de los activistas que la increpó con un tajante “no tengo ni idea de lo que estás hablando”, Annie se fue a por una pizarra blanca y volvió a empezar, esta vez apoyando sus palabras en dibujos esquemáticos. Este fue el principio del film “The Story of stuff”, un corto de algo más de veinte minutos de duración que ha dado la vuelta al mundo.

A la película, le siguió la fundación, el libro, nuevos filmes y miles de seguidores en todo el mundo que han encontrado una forma fácil de entender la ecología-economía por su método esclarecedor y un punto naif. Con abrumadora sencillez, se explican las consecuencias de vivir inmersos en una sociedad de consumo extrema a través de concisos ejemplos. La enorme repercusión obtenida, contrasta con las cuatro únicas personas al cargo de una institución que está cambiando mentalidades. Os recomendamos encarecidamente sus videos: en pocos minutos, seréis mucho más sabios (y quizá estaréis más enfadados, avisamos. El conocimiento no siempre trae felicidad).

Si quieres colaborar: Donaciones

 

 

 

Video original: La historia de las cosas doblado al castellano

 

Especial para el verano: La historia del agua envasada

La historia de los cosméticos (por qué natural no tiene que significar natural)

La historia del cap and trade (el timo empresarial sobre compensación de CO2)

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Todo lo que siempre quiso saber sobre biocombustibles

26 de julio de 2010

(Y le hubiera gustado preguntar, pero no tenía ni idea de por dónde empezar)

 Desarrollo al modo de la antigua escuela -según nos han contado; somos maduritos, pero no tanto-.

P – ¿Qué es el biocomustible?

R – Ejém… Biocombustible es todo aquel combustible producido o metabolizado por organismos vivientes (lo que se denomina “biomasa”). Para que se considere “bio”, debe tener al menos un 80% realmente “bio”…

P – ¿Cómo? ¿qué es eso del 80%?

R – Esto… quiero decir que no vale con mezclar gasolina en gran proporción con algún aditivo “verde” para vender que es un producto más “ecológico”.

P – Muy bien… ¿qué tipos de biocombustibles hay?

R – Uf… Mogollón…

P – ¿Perdone?

R – Sí… Disculpe, es que soy de fuenla. Me refiero a que hay muchos y para todos los gustos: basados en cereales, aceite de colza, de palma, de cacahuete… el primer motor diesel ya apuntaba hacia un modelo más sostenible.

P – Interesante. Pero, ¿realmente los biocombustibles ofrecen alguna ventaja sobre los combustibles ya conocidos?

R – Lo idóneo sería utilizar energías renovables no contaminantes… ¿Ventajas? Sí, aunque también tienen muchas y grandes desventajas.

P – ¿Sobre las ventajas…?

R – Son menos contaminantes, reavivan áreas de cultivo que de otro modo permanecerían abandonadas, soportan menos impuestos… y lo principal: consiguen eliminar la dependencia del petróleo.

P – ¿Y las desventajas?

R – Las grandes corporaciones intentan obtener el control de los recursos explotándolos al máximo, creando dañinos monocultivos y deforestando. Digamos que terminan destruyendo comunidades y generando más CO2 que el se pretendía eliminar.

P – ¡Entonces los biocombustibles son más un problema que una solución!

R – No necesariamente. Fíjese: en Oslo muchos autobuses se mueven con biometano gracias a las generosas donaciones de sus habitantes -¡cada vez que estos van al servicio!-.

P – ¿Y por qué no se extiende este modelo?

R – Por el dinero, el maldito dinero… ni los gobiernos ni las empresas petroleras están dispuestas a renunciar a su pastel. De hecho -ya lo contamos en Cooliflower hace algunos meses– muchos agricultores llevan años utilizando aceite de colza en sus tractores y les va estupendamente… pero es algo ilegal.

P – ¿Ilegal?

R – Claro. Más del 50% del precio del gasóleo y la gasolina son impuestos. El día que los economistas entiendan que no hay mayor beneficio que nuestra propia supervivencia, gran parte de nuestros problemas dejarán de existir.

Video: La peor cara de los biocombustibles.

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Nigeria: La huida de los dioses

19 de julio de 2010

Antes oraban a sus dioses en plena naturaleza. Solían pasear, meditar en el bosque, ahora, explica una de las participantes en el documental Poisoned Fire, “la explotación de gas y petróleo se ha llevado a estos dioses muy lejos”.

En 1956 Shell comenzó a trabajar en Nigeria, el país africano más poblado, la octava nación con más petróleo del mundo. Desde entonces, apenas ha levantado cabeza: seis golpes de estado, guerras intestinas, miles de fallecidos y pobreza extrema. Nigeria es el paradigma de nación reducida a la miseria por la corrupción y las multinacionales. Alrededor de sus ricos pozos de petróleo, su población vive con menos de un dólar al día. Escasean las escuelas, los hospitales, la comida… hay carestía de todo tipo de servicios, algunos tan básicos como la electricidad. Lo que sí abunda es la contaminación: un millón y medio de toneladas de crudo se vierten sobre sus tierras: “es como el desastre del Exxon Valdez cada año, durante 50 años”.

La vida lucha por abrirse paso, pero el crudo y, sobre todo, la quema de gas -sale más rentable prender fuego al gas natural que transportarlo- lo infecta todo. El fuego, “libera tantos gases de efecto invernadero como 18 millones de coches”. Enfermos, con los ojos inyectados en sangre y sempiternos picores, los habitantes de las zonas rurales luchan por su subsistencia respirando sustancias cancerígenas en un lugar donde “mueren hasta los caracoles. El petróleo está matando todo, los niños pequeños están muriendo”.

Cada vez son más las voces que se alzan en contra de Shell. La población quiere recuperar sus tierras y acabar con la contaminación aunque, por supuesto, no todos se atrevan a hablar; el temor se ha extendido tanto como el crudo enfanga las tierras. El miedo es palpable. Se desconoce hasta donde alcanza el poder de la multinacional holandesa y los sucesivos gobiernos corruptos. Shell fue condenada en el 2009 a pagar 11 millones tras un juicio relacionado con la ejecución de nueve personas.

Es una pena: Tanto sufrimiento y todo, absolutamente todo, por llenar el depósito. Shall Shell be ashamed.

Poisoned Fire: Duro documental, fuente principal de este post al que ha resultado imposible, por más que se ha intentado, imprimir buen rollo. Iréis a la gasolinera con otra cara.

 

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El pulmón del sur

15 de julio de 2010

¿Qué es una ciudad, sino la gente? 

W. Shakespeare

 

El avión acababa de despegar, y aquel niño -mocoso, rebelde, contestón… un niño verdadero-, canturreaba excitado, mirando por la ventanilla. El sol, especialmente radiante, teñía el espacio de cían inmaculado. El cielo curvo abrazaba la superficie terrestre. El niño, observó en silencio unos minutos; después, tiró de la manga del padre y exclamó: “Papá, ¿por qué el suelo está lleno de cuadraditos?”. Su padre sonrió. “Es el campo, desde el cielo se ve de esa forma”. “El campo… ¿Y dónde están los árboles?”…

¿Dónde están los árboles? Mi campo, el campo de muchos, nunca tuvo árboles. Para las personas criadas en la meseta castellana, el campo -árido, pelado, cuadriculado- es el lugar donde se acaba la carretera. Los árboles no son fundamentales. Campo es cultivo, espacio vacío, nada labrada que a veces revive surcada por mares verdes de trigo. Campo no es bosque, sino sol de justicia, ausencia de edificios, concierto de chicharras. Hemos tenido que crecer para entender que el patchwork terrestre está tejido por manos humanas. Hace 10.000 años, la mitad de la superficie terrestre era bosque. Hace 10.000 años, los bosques menguaron a medida que el hombre se organizaba en sociedad y deforestaba. La ciudad se nutría de vegetación, y la vegetación se alejaba de los núcleos urbanos.

 En el siglo XXI, la ecología vuelve a ser prioritaria por orden de la madre tierra. Se quieren recuperar los pulmones verdes, las zonas secuestradas por la sobrexplotación y el asfalto. En Madrid avanza -despacio, demasiado despacio- Bosquesur, un espacio verde de 900 hectáreas que une las principales ciudades del cinturón industrial de la capital. Los vertederos y las tierras baldías son devueltas a los antiguos inquilinos de la zona: alcornoques, encinas, quejigos… aún jóvenes, crecerán y serán el legado positivo de una generación rodeada de ciudades dormitorio y conpiraciones de ladrillo. Las personas, el verdadero esqueleto de las ciudades, quieren volver a respirar, necesitan saber que sus impuestos echarán raíces, cuando no rehabilitando bosques existentes, fomentando nuevos entornos verdes. James Lovelock, el creador de la teoría Gaia, tradujo de forma concisa el comportamiento que lleva a deforestar: “Tristemente, es mucho más fácil crear un desierto que un bosque”. Quizá sea cierto, pero a los seres humanos, siempre nos han encantando los retos.

(Lucha en tu comunidad por más espacios verdes).

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Las vacaciones activas de María

13 de julio de 2010

 

Recogemos las cosas y vamos a la playa. Plantamos una sombrilla, extiende la toalla, ¿nos damos un chapuzón? ¡Qué bien! ¿Me ayudas con el bronceador?. Me tumbo. Vuelta y vuelta. Qué agobio. Hace calor, bebe un sorbo de agua que te vas a deshidratar. Se hace tarde, el bufé no espera, está todo incluido ¿todo incluido? Todo, todo no… pero hay que amortizar el “casi” todo. Come, siesta. Hay que hacer algo: minigolf (mañana, cars), playa ¿playa otra vez? Sí, quiero volver morena, para que se mueran de envidia. Salimos: copas, baile, orangutanes en la pista de baile, mercado de carne, life on mars… ¿Has visto cómo me miraba ese morenito? Miraba a todas, era el relaciones públicas, su trabajo es enamorar. Vaya, que chasco. Se te ha corrido el rimel, tienes cara de mapache. Da igual, no tengo ganas de desmaquillarme, tengo sueño. Mañana tenemos que ir a ese mercado, me han dicho que está muy bien. Dormimos………………………………………………………………………………………………………………..

……………………………………………………………………………………………………………………………………………..Suena el despertador. ¡Se nos ha hecho tarde!, nos vamos a perder el desayuno. ¡Date prisa! Yo creo que el morenito de ayer quería algo. Sí, quería que te gastases una pasta en copas y lo consiguió. Mañana movemos el coche, no quiero dejarlo aparcado ahí. Vale. Me han dicho que aquí se pueden alquilar motos de agua. ¿Has montado? No, ¿es divertido? No lo sé, pero podemos probar. ¿Esto es turismo activo? ¿Cómo? Ah… Sí, hacemos muchas cosas. Esta noche le digo algo al morenito.

 

Y María piensa en el turismo activo, en su apretada agenda veraniega, en el morenito, en su tarjeta visa decreciente y se ve sola, otra vez… llega la diluida imagen de hace treinta años, cuando apenas necesitaba acariciar la arena con sus pies y coleccionar bonitas conchas. Se acuerda de aquellos veranos sin dinero, sin viajes pero sin prisas, contando historias de madrugada ¿Aquello era turismo inactivo? María no tiene tiempo para pensar; hay que luchar para situar la sombrilla -bandera circular en el desembarco de Normandía-, en primera línea del frente. 

Vacaciones alternativas 

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España vs Holanda: ¡España pierde!

8 de julio de 2010

Crónica de Mandelo Mala.

El pulpo Paul estaba en lo cierto: “¡Es una lástima! Se ha intentado hasta el último minuto, pero a pesar del magnífico juego desplegado, España ha perdido con Holanda en la histórica final del mundial.

 Las espadas estaban en todo lo alto y la huelga de Madrid descubría las carencias de nuestro juego. El transporte suburbano era uno de las escasos medios para mostrar nuestro poderoso ataque. Así, eliminada la opción subterránea, el centro del campo español fue un caos. Los peatones, desesperados, intentaban abrirse paso por los flancos para subir al autobús o conseguir un taxi que quedaba atrapado, al poco de arrancar, en un gran atasco.

A 1.700 kilómetros, en Amsterdan, Holanda desplegaba su poderío táctico, formando una barrera de miles de bicicletas en la estación central. El terreno de juego, como es costumbre, era recorrido hábilmente por la marabunta ecológica de la naranja mecánica. Los españoles, inutilizados por su desorden, ahogados en CO2, llegaban tarde a trabajar, momento en el que los holandeses, totalmente desmarcados, marcaban el primer gol y agitaban su camiseta nacionalfabricada con plástico reciclado-. “¡Es injusto”!, reclamaba el entrenador de la roja “¡Los holandeses tiene el campo a favor porque es llano!”. La queja, por estentórea e infundada, provocó una tarjeta amarilla. “Si no se respetan los carriles bici, no es problema nuestro”, declaró al finalizar el encuentro el linier. España no se daba por vencida, se sobreponía a los arreones naranjas respondiendo con la últimas tecnologías en energía renovable, frenando el ímpetu holandés con hidrógeno. La sorpresa duró poco, sólo hasta que el entrenador holandés inició los cambios pertinentes percatándose de que a toda esa inventiva, apenas se le sacaba rendimiento… salvo fuera de las fronteras hispanas.”

Cooliflowerenses, el domingo ya descubriremos otro resultado, estaremos más o menos tristes o contentos… La pregunta que nos hacemos es: ¿Cuando acabe el mundial, y regrese la realidad qué…? ¿Seguimos ignorando el medio ambiente y montamos un mundial para-lelo?

 

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Superar el calor sin aire acondicionado

6 de julio de 2010

Bullimos de calor y gozo: Hoy se esperan más de 95 grados en algunos puntos de la geografía española*

*Letra pequeña: temperatura en grados farenheit salvo que viva encima de una vitrocerámica. Lo de ignorar la escala celsius está hecho adrede, mayormente, para captar la atención. Si está leyendo esta miniatura, lo hemos conseguido. En caso de úlcera gastroduodenal, deje de tomar aspirinas, por dios, que se lo han dicho mil veces.

Con semejantes calorías, se puede ir a la playa, al río o a la lucha libre acuática (piscina municipal). La otra opción es refugiarse en el fresquito del aire acondicionado preso en un salón, protegido por brisas programadas. Esta reclusión voluntaria es habitual; paulatinamente, se ha ido invirtiendo el consumo eléctrico por fechas: el aire acondicionado veraniego ha desbancado a la calefacción invernal aunque, por mucho calor que haga, en vista de como está el patio ecológico, sería mejor utilizarlo mínimamente. Se pueden escoger otras alternativas por el bien de la atmósfera, del planeta o por la terrible descarga eléctrica de la factura -el rayo que no cesa-. Así que, ¡escucha, primo, esto que te cuento!:

  • El uso de aire acondicionado eleva las temperaturas. Así, como suena. Consume mucha energía, contribuye al cambio climático y expulsa calor al exterior. Cuanto más lo utilices en el presente, más calor hará en el futuro.
  • Muchas enfermedades están ligadas o se agravan con el aire acondicionado. Sequedad de ojos, irritaciones cutáneas, asma, legionela… No se trata de alarmar, pero sí de prevenir.
  • ¡Ventiladores de toda la vida! Busca un ventilador eficiente, de bajo consumo. Especialmente para solteros/as, pensad en el derroche energético que supone el aire acondicionado cuando puede que sólo necesitemos un silencioso ventilador de techo (mmmhh… mucho más sensual, por otro lado).
  • ¡Más plantas!, la vegetación es nuestra aliada. La evaporación de un solo árbol puede refrescar tanto como diez aparatos de aire acondicionado. Hay estudios que demuestran que los bosques tropicales son gigantescos sistemas de aire acondicionado. Además, a veces olvidamos, por obvio, que la sombra de los árboles es un gran aislante.
  • Ventilación natural. Si vives en una zona en la que refresque al atardecer, abre las ventanas por la noche… pero ciérralas durante el día. Recuerda: por la mañana, cuando la casa ya está bien ventilada, baja las persianas y cierra las ventanas. Se creará un micro-clima que aguantará más tiempo.
  • Aisla las ventanas. Para el consejo anterior, el correcto aislamiento es primordial. No dejes que el calor se filtre a través de las rendijas.
  • Sentido común. Agosto, Sevilla, tres de la tarde: Usar el horno, una antigua bombilla incandescente o planchar es de juzgado de guardia. Come una ensalada fría, utiliza bombillas eficientes y plancha -si no queda más remedio- por la noche. El cocido madrileño tampoco es recomendable. Ni encender un brasero…

¡Un saludo! 🙂

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Pero… ¡¿qué %@$&$ significa orgánico?!

1 de julio de 2010

¡La comida ya está lista, Walter Ernest Christopher James! El menda tenía un nombre tan largo, que cuando terminaban de llamarle ya tenía la sopa fría. Menos mal que pasó a la historia como Lord Northbourne, un noble de título e intención, inventor del término “orgánico” en su libro “Look to the Land”.

¿Y qué es orgánico? Dices mientras clavas tu pupila en mi pupila azul… digo, en mi pupila marrón con motitas verdes -que sólo veo yo-. Orgánica eres tú, querida. Y yo. Y un rábano. Y un escarabajo pelotero… Orgánico, es un anglicismo que en castellano debería ser “biológico”. Así que estamos peor que al principio, porque todos los silenciosos vegetales -orgánicos o no- tienen vida. En realidad, para no liarnos, lo que se debería decir -aunque el término tampoco sea exacto- es “natural”.

Tomatoes-on-the-bush-WikipediaLord Northbourne, inventor de lo “orgánico”, observó que si se rompía el delicado equilibrio natural, el suelo se empobrecía. Él afirmaba: “La misma granja tiene que ser íntegramente biológica; debe ser una entidad viva, una unidad que contiene vida orgánica equilibrada”. ¿Existe, pues, una diferencia “real” entre orgánico y no orgánico? Sí, aunque no siempre sea visible. Lo orgánico respeta las leyes naturales, los ciclos de la tierra. Se utilizan rotaciones de cultivos, semillas no modificadas genéticamente ni bañadas en química. Cuando durante una año comes vegetales no orgánicos, puedes llegar a consumir dos kilogramos de productos químicos.

Mark Galvin, co-fundador de Irish Organic Herbs explica, “una manzana puede ser rociada hasta 26 veces antes de ser recogida”. Nadie -¡nadie!- conoce a ciencia cierta los efectos a medio-largo plazo de los químicos vertidos y mucho menos, de la manipulación genética, por lo que los fertilizantes y pesticidas sólo se retiran del mercado cuando el daño ya está hecho (ver aquí). Los vegetales orgánicos no nos utilizan de cobayas, no están modificados… no buscan la estética, sólo la ética, por eso son más caros… y menos “clónicos”.

Los productos orgánicos son ecológicos, respetan el cuerpo y la tierra, saben mejor y son más nutritivos, aunque haya estudios serios (¿?) que lo rebatan diciendo que mejor sabor o un 40% añadido de antioxidantes no significa que sean superiores… La pregunta es ¿quién paga los estudios… quién controla el mercado? ¡Acabáramos…!

A la vista de que la única alimentación verdaderamente natural es la “orgánica”, sugerimos utilizar una muletilla para los productos que no respetan las leyes naturales. Al pan orgánico llamémosle “pan”, y al otro -pura levadura congelada- “pan plastificado”. 😉

Vídeo: Despierta América “¿Valen la pena los productos orgánicos?”

 

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