Partí el sillín de la bicicleta el primer día que la estrené. Me lancé cuesta abajo, volé algunos metros y aterricé bruscamente sobre el mullido cojín de mi “cross”. Unas semana más tarde me dejé media rodilla sobre el campo (estuve coleccionando granitos de arena extraidos de la herida todo un mes). Más inexplicable fue cuando caí en una zanja en medio de una zona desértica. Después comenzaron a pincharse ambas ruedas bajo cualquier circunstancia a los quince minutos de empezar a rodar. Como colofón, frené de golpe con la única ayuda de una puerta de hierro forjado y mi nariz.
Cooliflowerenses, hay poca gente como yo, que lance agua bendita cuando ve uno de esos artefactos de dos ruedas. Algo insiste en decirme, no muy sutilmente, que no debo montar en bicicleta, pero para los demás es más que una alternativa; es el futuro del transporte.
Nuestros amigos holandeses utilizan la bicicleta el 27% de las ocasiones que deben desplazarse. Alcanzar esa estadística es difícil, porque la orografía peninsular no es precisamente llana, pero en ciudades como Barcelona, con grandes avenidas y pendientes no demasiado acusadas, está siendo un gran éxito. Pasarse a los vehículos sin motor aporta grandes ventajas. Sobre el medioambiente, porque el único CO2 que expulsamos a la atmósfera es el de nuestra propia respiración, sobre nuestro cuerpo, porque escapamos del sedentarismo, nos mantiene en forma y liberamos endorfinas. No hay excusas, la mitad de los trayectos en automóvil que realizamos sirven para cubrir distancias de menos de 5 kms.
En la web “Mejor con Bici” lo explican estupendamente: “La bicicleta transforma las ciudades en lugares más habitables y más humanos: no emite CO2, ni ruidos y es parte de la solución a los problemas de movilidad. Además, la bicicleta es económica y saludable”.
Hagamos un esfuerzo y cambiemos el clima a pedaladas (yo haré lo propio previo exorcismo).



está muy interesante este post, sisi…pero creo que dejaste una por contar..remember??
Si contase TODO lo que me ha ocurrido conduciendo cualquier cosa que lleva ruedas nadie se lo creería. Entra dentro de lo paranormal…
Saludos