Con 17 años, muchos cooliflowerenses estábamos preocupados por conjuntar camiseta y tejanos. El acné era nuestro mayor enemigo y -sinceramente- problemas como el calentamiento global o el agujero de la capa de ozono nos importaban bastante menos que atusarnos el flequillo o aprender a levantar una ceja para hacernos los interesantes.
Ahora que ya sabemos arquear la ceja -y que seguimos siendo tan poco interesantes como entonces, pero con un gracioso tic en el ojo- nos cuesta creer que con esa egocéntrica edad Oscar Santegoeds se aleje del espejo, el muy tunante, y tenga los redaños suficientes como para publicar un estudio llamado, ejém, tomamos aire: “Estudio de la influencia de la temperatura sobre bacterias quimiotróficas de la costa del Alt Maresme.” ¡Cof!… me falta la respiración.
Resumiendo la noticia publicada en La Vanguardia y para los que somos de letras, el aumento de la temperatura en los mares multiplica el desarrollo de bacterias -digamos que el calorcito las vuelve promiscuas-, envían CO2 a la atmósfera y calientan todavía más el ambiente. ¡Bacterias descarriadas!, ¿no podrán aprender de sus solidarios primos, los yogurines bifidus?-.
Gracias a estudiosos como Oscar el futuro de la humanidad está en buenas manos, aunque el amor libre entre las bacterias nos caliente a todos globalmente -¡Ay que pena!, pero no como quisiéramos…-.




Interesante trabajo el de Oscar, sí señor! Solo me quedo con la duda de si sabrá arquear la ceja o no
Felicidades por el blog!!!