Compensar todo el CO2 que emite un automóvil durante un mes nunca ha sido más rentable. Mientras preparamos la nueva colección de ecotendencia Cooliflower y por tiempo limitado, obtendrás irrepetibles descuentos de hasta más de un 40% sobre los productos en stock.
Mínimo precio… y la misma calidad: Cada producto Cooliflower está fabricado con suave algodón orgánicocertificado libre de tintes contaminantes. De cuidado y distintivo diseño, las especiales características del tejido lo hacen respetuoso con el medioambiente -¡y más cómodo de vestir!-.
Mínimo precio… y grandes beneficios para el planeta: Con una sola compra y la colaboración con CeroCO2 compensarás de 150 a 250 kg de CO2. Te sentirás bien por dentro y por fuera porque la atmósfera lo agradecerá.
· Oferta válida sujeta a existencias ·
Accede a través del nombre al producto en oferta de la tienda ecológica de Cooliflower:
Con la compra de esta bolsa de algodón orgánico certificado compensas 100 kg de CO2, el equivalente al consumo eléctrico de tres semanas en un hogar medio.
Con la compra de esta bolsa de algodón orgánico certificado compensas 100 kg de CO2, el equivalente al consumo eléctrico de tres semanas en un hogar medio.
Con la compra de esta bolsa de algodón orgánico certificado compensas 100 kg de CO2, el equivalente al consumo eléctrico de tres semanas en un hogar medio.
Editado en 2009 por la editorial Kairós en España, llegó el best seller de Daniel Goleman “Inteligencia Ecológica”.
Siendo uno de nuestros libros de cabecera favoritos, nuestro blog hubiera estado incompleto sin una entrada dedicada exclusivamente a él.
A Goleman le conoceréis, sin duda, porque fue el psicólogo que popularizó el término “Inteligencia Emocional” en 1995. Desde entonces, los procesos de selección de personal son más amenos (y en ocasiones más surrealistas); ya no sólo se busca a un trabajador cualificado, sino que cobra máxima relevancia el factor “empático”. Goleman nos vino a decir, para el pueblo llano, y de forma similar a aquel anuncio de neumáticos que “la inteligencia sin control no sirve de nada”.
“Inteligencia Ecológica”, a pesar de que, a nuestro entender, no es justo con la industria del algodón orgánico, al menos en lo que a nosotros y nuestros tintes nos concierne (ver las dos caras AQUÍ y AQUÍ), sigue siendo nuestro principal manual de referencia porque lo más importante es aprender a pensar. El ideal es alcanzar el estatus de ciudadanos/as (y por tanto consumidores/as) que cambien el mundo con acciones individuales.
Goleman explica en el primer capítulo cómo descubrió que un inofensivo automóvil de juguete destinado a su nieto podía ser tóxico por su elevado contenido en plomo. Ante la duda, nunca entregó aquel presente y decidió estudiar los entresijos de la sociedad y la industria. Indagó en la parte oculta, mezclando sostenibilidad y ética, llegando a una conclusión que él toma del sudafricano Ian McCollum: “Tenemos que dejar de hablar de la curación de la Tierra. No es la Tierra, sino nosotros los que necesitamos ser curados”.
La cura, según Goleman, se basa en lo que denomina transparencia radical. Se pregunta de qué manera afectaría a la sociedad que todos nosotros, incluidos los niños en la escuela, tuviesen acceso a toda la información del proceso de fabricación y distribución de los productos. Probablemente muchos mitos caerían. Dejaríamos de comprar productos “ecológicos”, -como algunos automóviles bajos en emisiones-, porque reservan su carga de CO2 e impacto medioambiental para el proceso de fabricación.
Sin extendernos demasiado, porque lo interesante es leer un magnífico libro que induce al pensamiento propio más que al adoctrinamiento, extraemos esta frase sobre la compra de un producto: “¿Se ha preguntado cómo pueden fabricarlo tan barato? (…) ¿Qué líquidos habrán vertido a un río, que gases habrán liberado al aire, y qué materiales habrán arrojado a un vertedero?”.
Un libro para enriquecer el cerebro imprescindible para cooliflowerenses.
Analizando partidos políticos conservadores, progresistas, nacionalistas, independientes y liberales se revela la energía verde que los impulsa. El verdadero combustible que mueve a gran parte de la clase política es altamente renovable… renovable cuando los nuevos billetes se imprimen. No hay nada más catártico y energético que el dinero, un elemento cuasi metafísico que nos reduce a nuestra verdadera esencia: La ameba fagocitadora.
Así funciona. Dame pan y llámame corrupto tonto. Hablamos de Ascó pero podríamos hacerlo de otro peligro que, por común, no es noticia. La unión europea mantiene un expediente contra cataluña por la contaminación de sus aguas. Los desechos ganaderos y agrícolas -si no son debidamente tratados- generan nitratos, y estos multiplican los casos de cáncer, pero como muchas economías locales dependen de ello y la política se alimenta de su propia energía verde, la noticia no es exportable…
Es difícil no enfadarse cuando sabemos que con trabajo, respeto, imaginación y nuevas tecnologías, el mundo entero (y por ende Cataluña) avanzaría, pero de momento seguimos la senda equivocada, la del dinero; se aprueba un nuevo cementerio nuclear y el agua potable sigue contaminada. Y eso que, con practicidad y ganas, se puede llegar a la sostenibilidad rentable: Los purines de los cerdos son una nueva energía alternativa. Reciclando, el poder porcino será una increíble fuente de -oloroso, eso sí- gas natural (ver aquí).
El público gritaba aterrado cuando uno de los mostachudos bandidos disparaba su arma contra ellos. Esta escena tenía lugar en 1903, el cine estaba naciendo y la película The Great Train Robbery establecía un hito cinematográfico. Cambios de plano, acción trepidante… lo que directores como Michael Bay han elevado hasta la nausea anfetamínica en cintas armaggedonianas. La fábrica de sueños de hace un siglo proyectaba un mundo sepia mucho más colorista y vivaz que el real con emoción, sorpresas y risas. Los cines (teatros, por aquel entonces) eran la vacuna que inmunizaba contra la tristeza, y el primer plano del bandido, una inyección tan cándida como efectiva de adrenalina.
La industria cinematográfica tridimensional toma las riendas de las cintas pioneras que curaban el aburrimiento. Las productoras han sido conscientes de que ninguna sala es comparable al sofá en tiempos de aislamiento colectivo. El espectáculo se disfruta ahora, mayormente, tumbado ante una inmensa pantalla plana, sin escuchar al vecino de butaca al que le gusta relatar lo obvio -¡Qué grandes dobladores de documentales se han perdido!-.
Para desincrustar a los nuevos cinéfilos del sofá, el cine ha tenido que pasar, necesariamente, por un lavado de cara. Se ha rescatado el remozado formato 3D cuyo máximo exponente es la espectacular Avatar, de argumento nulo pero estética y técnica sublimes. Los cines, calculadora en mano, incrementan el precio de las entradas que ya costaban un riñón (el otro riñón se entrega con las palomitas).
El cine 3D, y Avatar especialmente, muestran la incongruencia de los taquillazos de filosofía ecológica y factura multimillonaria, filmes que no recaudan precisamente para salvar bosques, sino para llenar salas -y ahora hogares- con gafas de plástico. Cuando se nos escapa alguna lagrimilla no pensamos que el singular y poético mundo de Pandora se fabrica con petróleo, tala árboles y construye mansiones. Pandora es un Vergel de oxígeno pixelado.
¿Sin empleo, sin pareja, padeces de juanetes? ¿Te acucian las deudas, tienes hambre, te has quedado sin un euro y en la calle? Tenemos la solución: Te sacrificaremos y ¡Fuera penurias!
No necesitamos personas tristes, individuos que, cuando no buscan empleo, mastican pipas en un parque o dan de comer a las palomas. Reubicarte es delicado. Demasiado papeleo, demasiadas bocas para tan pocos platos de comida… pero no desesperes, obtendrás ocupacion estable: De parado provisional a parado indefinido. Tú descansarás (en paz) -y nosotros también-.
Efectivamente, lo anterior era ironía. No nos hemos vuelto locos -aunque trabajamos activamente en ello por el bien de la sociedad-. La introducción ha surgido por la noticia sobre un “Marco de protección animal” que nos acercará a Europa y mejorará la suerte de todos los animales. El anuncio hace albergar ciertas esperanzas para que el año de la biodiversidad se festeje con el máximo respeto hacia todas las especies, incluidos nuestros fieles compañeros, los perros, y otros animales algo másinteligentes. El respeto es importante; después de todo -y no será por ganas- personas bastante más desagradables y menos provechosas que un can no son lanzadas a su suerte en medio de la nada.
Pensad que cuando un perro es abandonado, su destino más que probable es la muerte. ¿Por qué? Se ahorran costes, trámites… y sufrimiento, dicen. Los perros no son tan inteligentes como los seres humanos, no razonan, no comprenden qué es lo que han hecho mal para estar en la calle y eso nos conduce a aniquilarlos por su propio bien… La lógica humana suele ser más complicada que la cánida, así que si alguien -que no ladre- es capaz de ensamblar este rompecabezas demencial, por favor, que lo resuelva.
Ante todo, gracias. Gracias por vuestra ayuda. El mundo sólo debería admitir la globalización como modo de administrar justicia y riqueza; un camino directo hacia la solidaridad universal. Nuestro último post batió todo los registros de entradas en Cooliflower y Haití (mon – votre pays) será la beneficiada. Es fantástico despertar notando un orgullo extraño, apátrida. El sentimiento de formar parte de una especie que siente afinidad por sus almas desconocidas.
Y ahora -¡Gracias de nuevo!- damos paso a las Cooliflower News, repasando el camino verde que no va a la ermita, sino que nos lleva a extender nuestros dominios orgánicos y oxigenantes en medios diversos.
Nos gustaría destacar especialmente tres de nuestras apariciones. La primera tuvo lugar el pasado 29 de diciembre en el programa Mundo Solidario de Radio Nacional de España (Radio Exterior), con una entrevista realizada a Josep Pla, responsable de comunicación de Cooliflower (un resumen de dicha entrevista se emitió también el pasado martes en Todo Noticias de Radio 5). Notable la presentación que habla sobre “Un mercado donde los estándares de calidad no se definan por esnobismos absurdos, sino por (…) el respeto al medio ambiente”. Say no more!
La segunda aparición se produjo en la revista CG Latin de Venezuela. Cuando contactaron con nosotros dijeron estar interesados en nuestros valores “educativos y de conciencia”, y éste es un piropo ruborizante que no deja indiferente…
Por último (antes de especificar tras el salto otros enlaces no menos importantes) manifestamos nuestra enorme satisfacción porque se ha creado PaperBlog en castellano, un “blog de blogs” donde sólo tienen cabida contenidos de la más alta calidad y -¡fíjese usted por donde!- Cooliflower ha sido uno de los seleccionados. ¡Albricias!. ¡Un enorme abrazo por parte de todo el equipo Cooliflower!.
Si pudiésemos retroceder, enderezar el rumbo, desterrar a quienes sembraron esqueletos, resucitar a los muertos, levantar muros sólidos sobre bustos dictatoriales, pedir una tregua a la madre tierra… No podemos y ninguna frase eliminará el dolor. Haití agoniza llorando sobre mojado. Lágrimas nuevas sobre lágrimas secas; tristeza contemporánea sobre tristeza añeja.
Guardemos un minuto de silencio.
Después, abandonemos las condolencias en el cajón de lo inútil y ayudemos. El silencio por sí solo no reconstruye vidas.
Haiti, mon pays, wounded mother I’ll never see…
Formas de ayuda:
Wyclef Jean (black eyed peas). A través de su fundación Yele, el cantante haitiano destina 5 dólares a beneficio de la isla enviando un mensaje de texto al número 501501
Caja Navarra: Habilita la cuenta 2054-0000-48-156975035 y el siguiente formulario de donación.
Caja Mediterráneo: 2090-0001-78-0042422570.
La Caixa: Formulario de donación a Cruz Roja, Médicos Sin Fronteras, Intermón Oxfam, Cáritas y Médicos del Mundo. Han habilitado la posibilidad de realizar donaciones a través de los cajeros de la entidad.
BBVA: Habilita una cuenta denominada “Afectados terremoto Haití” y aportan un millón de euros inicialmente. También han abierto cuentas en BBVA Bancomer (México), BBVA Colombia, BBVA Compass (EE.UU.) y Banco Provincial de Venezuela. Número de cuenta: 0182-2370-45-0201520255
Cajastur: 2048 0000 24 3400104349 para Cruz Roja Española y 2048 0000 28 3400007658 para Cáritas. Además presenta un formulario de donación online aquí.
Ibercaja: Enlaza al formulario de donación online de Unicef.
Cajas Rurales: 0198 0500 85 1155046327 para Cruz Roja Española y 0198 0500 88 2004202723 para Unicef.
La revista Time ha destacado los mejores inventos de 2009, algunos increíbles, otros curiosos y muchos útiles, aunque pocos verdaderamente ecológicos. Aún así merecen la pena, aunque sólo sea por curiosidad, echarles una ojeada (AQUÍ).
En la publicación americana figura un sistema de cultivo vertical que ahorra espacio y agua, simple y efectivo; el primer coche eléctrico funcional en serie (y en serio); una pared “viva” de hotel que respira e inspira hacía un nuevo tipo de jardinería urbana; una bombilla megaeficiente creada (¡cómo no! ¿será por patentes?) por los genios de Philips y ¡la incomparable máquina expendedora que funciona… pedaleando! (así no producimos CO2 y duelen menos las calorías de la bolsa de patatas que nos vamos a zampar).
Pero el invento que más nos ha gustado es un sistema que funde la construcción del tejado con la de las placas solares, más asequible que los tradicionales paneles y sencillo de instalar, convenciendo a elementos reacios a las energías alternativas por su coste, mano de obra y sencillez de implantación. Muy rentable, abre un inmenso abanico de posibilidades a arquitectos y constructores. La idea de empezar (en orden de seriedad) la casa por el tejado, contraviniendo los consejos de nuestros mayores, produce cierto placer por aquello de la naturaleza inconformista del ser humano y las prohibiciones heredadas… Si damos la importancia que se merece al tejado (Roberto, ¡cuanta razón tienes!) sabremos qué tipo de vivienda nos va a cobijar, y no descubriremos, una vez terminada y en época de vacas flacas, que no tenemos energía ni para encender una bombilla.
Dinamarca, paradigma de sociedad evolucionada. El país con los mejores salarios, la población más feliz, los políticos menos corruptos… La sociedad perfectamente equilibrada, envió a prisión a Nora Christiansen, Christian Schmutz, Joris Thijssen y al director de Greenpeace España, López de Uralde por exhibir la pancarta: “Politicians talk, Leaders act” (”Los políticos hablan, los líderes actúan”). Afortunadamente, ya se encuentran en libertad, pero a la espera de juicio.
Habrá quien comente que no se trataba de un acto pacífico, sino de una aborrecible infracción de las normas de seguridad, desestabilizando un encuentro internacional. Es mas: De hecho, añadirán que pusieron en peligro la seguridad mundial. ¿Qué hubiera ocurrido si hubieran utilizado la pancarta, por ejemplo, para, ehhh, abanicar al respetable? ¿Y si Obama hubiera pillado la gripe “A” por su culpa? ¿Y si hubiesen volado el caro implante capilar de más de un mandatario? ¡Qué raros son estos tipos de Greenpeace!.
Semi-seriamente, encarcelar a pacíficos activistas ha sido una vergüenza, con más razón cuando existen criminales de guerra con plena libertad para acudir a actos benéficos. Pero es el miedo al miedo, el pavor a lo inesperado (amigos, la vida es inesperada, sino no es vida) el que vende, coacciona y deforma nuestro prisma vital. Actos como los del -afortunadamente- ridículo aspirante a terrorista que consiguió atentar contra sus propios calzoncillos nos devuelven al universo orwelliano, rendidos a una lucha sin cuartel contra enemigos inexistentes. ¡Cuidado con la gente de Greenpeace! ¡Be careful con PETA, no suframos un ataque al corazón por ver medio pecho al descubierto!.
Los actos pacíficos, realizados por y para un mundo mejor, aunque no siempre sean legales, pueden ser lícitos. En Cooliflower nos congratulamos sin duda por la liberación de los activistas, pero sobre todo por el impulso que la noticia ha dado al insulso acuerdo desacuerdo de Copenhague… Y es alentador conocer que Greenpeace aumentó un 20% el número de nuevos socios. Ahora, en Cooliflower preferimos concienciar para evitar la necesidad de mártires. Tras miles de años de aprendizaje deberíamos saber actuar sin ellos.
La mitad de los alcornoques de todo el mundo se encuentran en la península ibérica. Y no nos referimos al adjetivo calificativo, ese otro tipo de “alcornoques” de naturaleza simple, está más extendido pero menos cuantificado.
Deberíamos dar las gracias a estos robustos árboles. Multitud de especies animales y vegetales están asociados a ellos, generando ecosistemas estables y ricos. Los alcornoques son representativos vegetales fénix de la naturaleza; amigos que nunca fallan y perdonan nuestras faltas, siempre firmes contra fuego, viento o incompetencia. Su gruesa corteza les salva de incendios y es cedida altruistamente para uso industrial. Este majestuoso gigante está profundamente enraizado a nuestra historia. Entre España y Portugal, se abarca la mitad de los alcornocales de todo el mundo y más del 80% de la producción del corcho mundial.
La tala indiscriminada, los incendios y la especulación inmobiliaria merman nuestros bosques, pero cuando las políticas medioambientales no salvaguardan el entorno, lo puede hacer la industria, la misma que en ocasiones es responsable de la deforestación.
El corcho está siendo sustituido tristemente por materiales no sostenibles (ver AQUÍ). Cada día es más frecuente encontrar botellas de vino y cava con tapones de plástico. Si otros medios fallan -el óxigeno que liberan los árboles no se mide en euros, por lo tanto no siempre despierta interés comercial- hay que convencer a empresarios e instituciones de que la superficie forestal, además de “ornamental” es rentable. Nuestro mensaje es claro y directo: La naturaleza, salvo contadísimas excepciones, no suele ser mejorable. El corcho debe seguir siendo nuestro gran aliado, ya sea en forma de tapón o como aislante natural.
Cooliflowerenses, si queremos corresponder al alcornoque sin ser tocayos, brindemos con conocimiento. Utilicemos corcho y salvaremos bosques.