Reclama tu vehículo eléctrico. Este es el paso definitivo. Demos el salto cualitativo para empezar una nueva era.

Ética y estética; utilidad y futilidad

¿Grandes vehículos para grandes viajes o grandes vehículos para grandes egos ? Podemos plantearnos si nos conviene un automóvil de gasolina, gran tamaño y cilindrada para hacer la compra, transportar a dos/tres personas y hacer (con suerte) un par de viajes “largos” al año. Los vehículos eléctricos son verdaderamente prácticos. Un coche de combustión interna dispara su consumo en ciudad, un vehículo eléctrico es práctico, sobre todo, en grandes urbes (a bajas velocidades, no hay punto de comparación). Para hacer un viaje “largo”, se puede utilizar el transporte público o alquilar un vehículo mayor. Echa cuentas: con lo que ahorras en combustible y seguro, te sobrará para alquilar un vehículo mayor -si algún día lo necesitas de verdad-.

Sobre consumo y desplazamiento, hagamos otro ejercicio de sinceridad: Como media, los vehículos privados se utilizan a diario para moverse en espacios de menos de cinco kilómetros. En ciudad, la mitad de los viajes se hacen para recorrer tres kilómetros. Uno de los defectos que se achaca a los vehículos eléctricos es su falta de autonomía, pero las cifras reales indican que 80 km/100 km diarios de autonomía -la autonomía más baja de un vehículo eléctrico actual- son más que suficientes para la mayoría de usuarios.

Interesante EN-V de GM... ¿Será abandonado como el EV1?
 

Ni amar es poseer ni poseer es un lujo: la mal entendida propiedad

¿Cuantas veces has cambiado de teléfono móvil en los últimos cinco años? En una sociedad que nos enseña la importancia de amar lo desechable y no amortizable, es complicado que sobrevivan sistemas como el Bicing de Barcelona. Este tipo de servicio demuestra que es posible utilizar un vehículo sin “apropiarse” de él y con muchas menos preocupaciones. Es el futuro, y Hiriko su máximo exponente en motor. Este interesante vehículo español es perfecto para uso comunitario con flotillas de autos eléctricos. Los lugares habilitados, con paneles solares, se rentabilizarían por sí solos. Desplazamientos de un parking a otro, sin problemas de mantenimiento ni aparcamiento… parece un sueño, pero el ayuntamiento de Amsterdan ya ha pedido un estudio a Hiriko para implantar estos vehículos en sus calles. Aprendamos de los holandeses.

Hiriko, proyecto español de futuro

Los coches eléctricos son muy caros. Cierto… pero solventable

El coche eléctrico perfecto existe, es de la marca Tesla, pero es prohibitivo. La población no demanda vehículos eléctricos y las compañías venden vehículos ecológicos para eco-adinerados. ¿Quizá es más caro construir un vehículo eléctrico? No; la gran barrera del acceso limita la ley de la oferta y la demanda y la incomprensión de las administraciones encarece el producto. ¿De qué sirve una ayuda para un coche eléctrico que aún no existe o no está disponible, para un vehículo extremadamente caro, para un vehículo que no cuenta con puestos de repostaje…?

Si contamos con el presupuesto para conseguir un automóvil ecológico ¡enhorabuena!, en caso contrario, debes saber que ya existe un gran movimiento creciente que apuesta por la conversión de los vehículos de combustión. Nota para emprendedores: Un taller que se encargue de este tipo de conversiones y homologaciones sería una gran inversión…

Ante todo, necesitamos pioneros, valientes que allanen el camino. Buscamos crear un movimiento, y el movimiento se demuestra… conduciendo. Asociaros, unid vuestras peticiones, presionad a ayuntamientos… entre todos, estaremos abriendo el camino hacia un futuro mejor.

Enlaces para empezar a actuar:

- Vehículos con descuentos del plan MOVELE (España)

- Mapa de puntos de recarga (España, alargador.org)

- Foro de coches eléctricos (incluye información para transformar vehículos)

- Ejemplo de coche eléctrico “casero” (VER, Rosario, Argentina)

- Desmontando el mito de las emisiones de CO2: La electricidad gana siempre.

- REVA, rompiendo tópicos, una marca asequible

- Firma tu petición de apoyo a los vehículos eléctricos


Compartir:
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Google Bookmarks
  • E-mail this story to a friend!
  • LinkedIn
  • Meneame
  • Print this article!
  • Reddit
  • Technorati
  • TwitThis
  • Live
  • Netvibes
  • Digg
  • FriendFeed
  • MySpace
  • BarraPunto
  • Bitacoras.com
  • Ping.fm
  • RSS
  • StumbleUpon
  • Yahoo! Buzz

Me gusta mi vida. Tengo un buen trabajo, una esposa devota, un Audi todoterreno y un apartamento en la playa. Soy feliz y me siento orgulloso de decir esto bien alto: no creo en el cambio climático. Es un puñetero cuento, un negocio para quitarnos dinero. Antes creería en San Valentín o en Papá Noel bajando por una chimenea. Si hay cambio climático, ¿por qué estos días tenemos la temperatura de siempre? ¿Por qué hay más lluvia que de costumbre en el mundo?. Mira a tu alrededor y utiliza el sentido común; está claro: el cambio climático no existe. Y punto.

Tengo un hermano al que quiero pero yo diría que es adoptado, el muy desgraciado. Parece una mezcla entre el Che Guevara y Eduardo Punset. Siempre está dale que dale con el efecto invernadero, los osos polares y los gases. Bastantes gases sufro tras las comidas. El pobre iluso dice que no contrasto información, que lo mio es “onanismo mental”. No se lo tengan en cuenta; es un cumbayá sin oficio ni beneficio. Tiene cosas ridículas; se pone de los nervios cuando alguien tira un cigarro al suelo. No compra atún porque dice que se extingue y “afecta a los delfines” ¿Acaso ha visto algún delfín triste? ¿Extinguirse? ¿Pero es que no ve los estantes del super llenos de atún? Atún al natural, en aceite, con tomate… ¡Hay tantas cosas que desconoce! El muy apátrida se alegró cuando prohibieron las corridas de toros en Cataluña. Todos sabemos que los toros no sienten: han nacido para morir y son un símbolo patrio. Y punto.

Es cómo lo de los extranjeros, que vienen aquí a quitarnos el trabajo y se llevan todas las ayudas del gobierno. Mi hermano dice “¿pero tú conoces a algún extranjero que tenga ayudas?”. Y yo le contesto que directamente no, pero que tengo un amigo que conoce a alguien que conoce a un vigilante del ministerio del interior… Y además el otro día recibí un email que lo explicaba muy claro, con fotos y todo. También recibí otro email que decía que Elvis vivía en Torrelodones y que si no lo reenviaba veinte veces me iba a salir un herpes, pero esto no viene al caso. A mí que no me coman la cabeza: los extranjeros vienen aquí a robar, las chicas con tanga son unas busconas y el cambio climático no existe. Y punto.

Y además… ¡Claro que contrasto la información! El otro día escuché un debate plural en Interconomía en el que todos los invitados estaban de acuerdo: esta estupidez del exceso de CO2 es un invento de los verdes y los jipis emporrados para acabar con el mercado. No nos quieren dejar fumar tabaco, nos quitan el alcohol, matan a los niños antes de nacer y encima quieren que ahorremos energía, con lo que cuesta ganar el sueldo. ¡Y yo me gasto mi dinero en lo que me da la gana, faltaría más! ¿Para qué he comprado cuatro aparatos de aire acondicionado… para pasar calor? ¿Qué será lo próximo, prohibir los carajillos y el fútbol los domingos?

Los restaurantes chinos cocinan gatos, los rumanos son mafiosos, los marroquíes terroristas y el cambio climático no existe. Lo sé de buena tinta. Y punto.

Compartir:
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Google Bookmarks
  • E-mail this story to a friend!
  • LinkedIn
  • Meneame
  • Print this article!
  • Reddit
  • Technorati
  • TwitThis
  • Live
  • Netvibes
  • Digg
  • FriendFeed
  • MySpace
  • BarraPunto
  • Bitacoras.com
  • Ping.fm
  • RSS
  • StumbleUpon
  • Yahoo! Buzz

En 1996 apareció el primer gran coche eléctrico; bonito, rápido y práctico. Fuera de EEUU, apenas se habría oído hablar del EV1 si no fuera por el documental Who killed the electric car (2006). Para conocer la historia completa, recomendamos éste interesante y completo artículo en terra.org.

El EV1 podía recorrer 225 kilómetros en una sola carga, no precisaba de mantenimiento hasta los 162.000 kilómetros; tenía una potencia de 138 HP completamente cargado y, en su segunda generación, las baterías se llenaban al 80 % en 10 minutos. Era casi perfecto; había una larga lista de espera para poder obtenerlo y lo más importante de esta extraña historia: era adorado por todos sus usuarios que intentaron salvarlo inútilmente. En efecto, nada se pudo hacer porque los EV1 sólo se podía poseer en régimen de leasing; cuando GM decidió abandonar el proyecto, los propietarios no tuvieron más remedio que entregarlos para hacerlos chatarra. Todas las unidades (aproximadamente 1.100), fueron destruidas… todas salvo una, que se conserva en el museo de historia de américa.

Algunas voces agoreras se recrearon en el “esperado fracaso” del EV1, ya que la demanda energética de un vehículo eléctrico, según ellos, puede ser mayor que la de uno de gasolina. Si esto fuera verdad, el usuario dejaría de ser un adicto a la gasolina para vender el alma a las compañías eléctricas, con los problemas añadidos de una grave carestía energética y todo el CO2 generado desde las centrales térmicas para abastecer a la nueva flota de vehículos.

La pregunta es: ¿Hasta que punto puede ser eficiente un vehículo eléctrico? En el artículo de terra.org antes mencionado aportan cifras muy interesantes: Comparando un RAV4 eléctrico con un RAV4 “habitual”, el vehículo de gasolina consume (por milla) casi cinco veces más energía. “Si tenemos en cuenta que recorre entre 3 y 4 millas (de 4,8 a 6,4 km) por kWh y con el mismo se recorren unas 12.000 millas (cerca de 20.000 km) año basta con un sistema fotovoltaico de 1,5 a 3 kWp (que ocupa de 13 a 27 metros cuadrados de superficie) para generar la electricidad consumida por el vehículo.”.

Con nuevas y mejoradas tecnologías fotovoltaicas, los vehículos eléctricos pueden ser rentables, tanto para el consumidor como para un floreciente e interesante mercado de energías renovables. Veremos, en la tercera parte, el paso decisivo para que el futuro del coche eléctrico se haga presente… aunque quizá tengamos que replantearnos los conceptos de propiedad y estética, así como admitir la verdadera utilidad real de nuestros vehículos.

Video: Who Killed the Electric Car (subtitulado, parte 1)

Compartir:
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Google Bookmarks
  • E-mail this story to a friend!
  • LinkedIn
  • Meneame
  • Print this article!
  • Reddit
  • Technorati
  • TwitThis
  • Live
  • Netvibes
  • Digg
  • FriendFeed
  • MySpace
  • BarraPunto
  • Bitacoras.com
  • Ping.fm
  • RSS
  • StumbleUpon
  • Yahoo! Buzz

Queremos coches eléctricos. Y los queremos ya, sin esperas, en nuestra puerta, sin malos humos; coches económicos, eficientes y reciclables. Podríamos tenerlos… si el mundo quisiera.

El coche eléctrico es muy antiguo. Antes de que finalizase el siglo XIX ya se fabricaban los primeros automóviles con baterías recargables. “Le Jamais contente”, capaz de superar 100 kilómetros por hora, era belga, eléctrico… y se construyó en 1899. El primer motor híbrido funcionó por primera vez en 1916. A principios del siglo XIX, cuando los vehículos de motor sólo circulaban por ciudad, los coches eléctricos se convirtieron en objetos de deseo. Las ventajas con respecto a los de combustión eran evidentes: rapidez de funcionamiento, facilidad de manejo, nula emisión de gases e imperceptibles niveles de ruido y vibraciones. El coche eléctrico unía grandes virtudes a un muy pesado lastre: la autonomía.

El siglo avanzaba, y la tendencia de la industria del automóvil se desviaba del uso basado en trayectos cortos. Los vehículos ya no eran meros medios de transporte urbanos y las distancias a cubrir se incrementaron. Los utilitarios, más asequibles, seguían la estela del Ford T; se reproducían como cucarachas de acero sobre carreteras mejoradas, recorriendo todos los puntos geográficos. El automóvil ascendió a bien común y cercano. Representaba el individualismo, el triunfo del hombre sobre la máquina, la libertad impulsada por combustibles baratos. El transporte por carretera crecía y el automóvil eléctrico quedaba relegado a un nebuloso sueño para científicos excéntricos y coleccionistas.

 Los intentos por reavivar la chispa del automóvil eléctrico durante el siglo XX eran inútiles, a pesar de que el precio de los combustibles fósiles se incrementaba y surgían nuevas tecnologías que aumentaban la autonomía de la carga eléctrica. La industria al completo, la base mundial del mercado de consumo, rendía pleitesía al petróleo. Las grandes fortunas controlaban el combustible y el combustible movía la sociedad. El petróleo, como cualquier otro bien, resultaba más rentable cuanto más escaso se volvía. De este modo, el precio de los vehículos descendía al tiempo que la gasolina superaba máximos históricos. A finales de siglo, el automovilista se había convertido en un yonqui del asfalto, en un enfermo crónico de los surtidores (continuará).

Video: Automóvil Baker, 1901, circulando a 40 km/h

Compartir:
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Google Bookmarks
  • E-mail this story to a friend!
  • LinkedIn
  • Meneame
  • Print this article!
  • Reddit
  • Technorati
  • TwitThis
  • Live
  • Netvibes
  • Digg
  • FriendFeed
  • MySpace
  • BarraPunto
  • Bitacoras.com
  • Ping.fm
  • RSS
  • StumbleUpon
  • Yahoo! Buzz

¡Nada de depresiones postvacacionales! Pensabais que con el fin del verano se acaban las fiestas, pero todavía falta el sarao más grande que se celebrará en octubre. Estáis invitados a un gran evento; el mayor que podáis imaginar este siglo. Es una fiesta de altos vuelos y muy exclusiva: solo para gente preocupada por el medio ambiente.

¿Los anfitriones? Vosotros mismos, incitados por 350.org, “hijos” del activista Bill Mc Kibben, descrito por la revista Time como “el mejor periodista verde del mundo”. En 1989, McKibben publicó “The end of nature”, el primer libro sobre el cambio climático escrito para todos los públicos. Tras el éxito obtenido -fue traducido a más de veinte idiomas-, el comprometido periodista siguió trabajando en obras de referencia, además de colaborar activamente en acciones a favor del medio ambiente. En el 2007, junto a seis estudiantes universitarios, prendió la mecha que daría paso a la poderosa ignición de 350.org: desarrolló la campaña Step it Up con más de 2.000 acciones simultáneas en todo EEUU. Fue el germen de la nueva conciencia social que reclamaba una drástica bajada del 80% de CO2 para el año 2050.

350.org, fundada en 2009 -una plataforma de conexión, recalcan, no una organización-, lucha por bajar los niveles de CO2 hasta lo que la mayoría de los científicos coinciden en señalar como “límite seguro”. 350 ppm es la cifra que hay que alcanzar antes de que sea demasiado tarde y el 10/10/10 será una fecha histórica en el mundo con eventos en todos los confines del globo: “Apunta el 10/10/10 en tu calendario, esa es la fecha. El lugar, lo pones tú. El motivo, hacer algo que ayude a combatir el cambio climático en tu ciudad o barrio. Nosotros lo estamos llamando Día Internacional de Soluciones Climáticas”.

La batalla contra el CO2 es nuestra y en Cooliflower nos sumamos a la iniciativa. Desde hoy, iremos publicitando las fiestas más destacadas. De momento, ya hay más de 1300 acciones preparadas, pero falta la más importante, la tuya. ¡No pierdas el tiempo! ¿por qué no organizas un evento propio junto a amigos, vecinos y corporaciones locales? ¡Tienes un mes y medio por delante!

Haz clic aquí para saber cómo organizar tu propia reivindicación: Las diez ideas propuestas por 350.org para tu Global Work Party. Cooliflowerenses, el 10/10/10 nuestras voces serán oídas.

Haz clic aquí para encontrar el evento más cercano a tu población.

350 from Hans Hansen on Vimeo.

Compartir:
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Google Bookmarks
  • E-mail this story to a friend!
  • LinkedIn
  • Meneame
  • Print this article!
  • Reddit
  • Technorati
  • TwitThis
  • Live
  • Netvibes
  • Digg
  • FriendFeed
  • MySpace
  • BarraPunto
  • Bitacoras.com
  • Ping.fm
  • RSS
  • StumbleUpon
  • Yahoo! Buzz

Fuera CO2, michelines, cartucheras y barriga. Y Fuera vergüenza. Dos maneras alternativas de desplazarse, tan divertidas como poco convencionales, antes de que finalice el verano.

 ElliptiGO. Un gimnasio al aire libre y a toda velocidad

 Las bicicletas -salvo contadas excepciones- permanecen fieles a su estructura clásica desde 1890… en carretera. En los gimnasios, las bicicletas de movimiento elíptico comen terreno a las estáticas convencionales. Las articulaciones sufren menos, se trabajan mejor los músculos, se queman más calorías, es más fácil adelgazar… A los locos del fitness les encanta. Es similar a caminar, pero de manera más ligera y estética, dejando una vista generosa a nuestro paso (¡la vista de nuestros propios glúteos, que trabajan de lo lindo!) ¡Si se pudiera trasladar este ejercicio a la carretera…! ¡Ah! ¿Se puede?

 Toc, toc… probando. Engolamos la voz… Modo teletienda <ON>: “¡Les presentamos ElliptiGO, el revolucionario sistema que traslada el esfuerzo de los gimnasios a la carretera! ¡Deslícese por bellos parajes… o por carreteras de mala muerte! ¡Disfrute de las miradas envidiosas de sus vecinos y póngase a punto con un sistema muy veloz, seguro y divertido por sólo… (¿qué? ¡Jo, vaya pasta!) perdón… ¡Por sólo 1716 euros! …Y si vives fuera de EEUU, te buscas la vida”. Salimos del modo teletienda y comentamos: Aceptamos que aprovecha mucho mejor la energía de nuestro cuerpo; admitimos que ha sido difícil de desarrollar… pero, hoy por hoy y con ese precio, es como para pensárselo dos veces.

 

 

¿Te gusta saltar, el mar… eres un poco friqui? ¡Aquaskipper!

 El invento original ya lleva bastante años con nosotros, seguido de una pléyade de cacharros chinos “inspirados” en este vehículo acuático de pedales sin pedales. Buscando un poco, se puede encontrar en España en torno a los 200 – 350 euros. El redactor que escribe estas líneas lo pudo probar hace casi un lustro y sacó las siguientes conclusiones:

  • Se monta en un plisplás.
  • Pegar saltitos es muy divertido.
  • Pegar saltitos llama mucho la atención.
  • Pegar saltitos es obligatorio si no quieres hundirte.
  • Pegar saltitos cansa lo indecible.
  • Pegar saltitos es menos fácil de lo que parece.

De lo que no hay duda es de que el trabajo físico es muy bueno y completo. Las piernas se ponen como troncos, por los fuertes y robustas y porque se te quedan rígidas por las agujetas. Si estás dispuesto a caminar como Chiquito un par de días… ¡Aquaskipper!

Compartir:
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Google Bookmarks
  • E-mail this story to a friend!
  • LinkedIn
  • Meneame
  • Print this article!
  • Reddit
  • Technorati
  • TwitThis
  • Live
  • Netvibes
  • Digg
  • FriendFeed
  • MySpace
  • BarraPunto
  • Bitacoras.com
  • Ping.fm
  • RSS
  • StumbleUpon
  • Yahoo! Buzz

 Participamos, sí. Nosotros y… 5026 blogs más. Pero en medio ambiente, nuestra categoría, “sólo” hay 116.

Cooliflowerenses: creemos que tras 156 entradas (157, si contamos esta) con todo nuestro empeño, dedicación y sobre todo, ilusión, merecemos un cierto reconocimiento. Nos gustaría “ganar” algo, preferiblemente amistad y buen rollo… al menos percibir el cariño de aquellos que nos siguen.

 Si nos quieres votar (mejor con “v”) en estos premios lo tendrás sencillo porque está abierto a todo el mundo… Estooo… bueno, sencillo para los “bloggers” porque sólo los blogs que están inscritos pueden votar a los blogs que están inscritos… “Eh lo que hay”, que dicen los más castizos.

 Si crees que nos lo merecemos y tienes la posibilidad: ¡Vótanos! Sabremos que nuestro trabajo está reconocido.

Un abrazo muy fuerte de todo el equipo de Cooliflower. :-)

Compartir:
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Google Bookmarks
  • E-mail this story to a friend!
  • LinkedIn
  • Meneame
  • Print this article!
  • Reddit
  • Technorati
  • TwitThis
  • Live
  • Netvibes
  • Digg
  • FriendFeed
  • MySpace
  • BarraPunto
  • Bitacoras.com
  • Ping.fm
  • RSS
  • StumbleUpon
  • Yahoo! Buzz

Miércoles 11 de agosto de 2010: el CO2 de la atmósfera es 388,23 partes por millón y sigue aumentando. Y sólo nosotros podemos detenerlo.

Hace un siglo el nivel era 300. En los años 80, 350… Desde 1970, las ppm de CO2 han crecido en la atmósfera a un ritmo de 2 por año. Hacia el 2016 (quizá antes) sobrepasaremos los míticos 400 ppm.

400 ppm… la última vez que se alcanzó este nivel de CO2, hace 3 millones de años, el hombre no existía. Entonces, las temperaturas aumentaron y el nivel del mar creció… claro que hablamos de CO2, pero hay otros gases de efecto invernadero. En 160 años, los niveles de metano en la atmósfera han crecido un 150%.

¿Qué ocurrirá cuando se alcancen 400 ppm?

En pocos tiempo el mundo será muy distinto. El crecimiento de la población es exponencial; se dispara cada año. En 1960 había 2.982 millones de personas, en 2010 somos 6.838… La superpoblación agudizará algunos de los problemas que ya estamos viviendo. Los polos acelerarán su proceso de derretimiento. La zona de influencia de los trópicos se extenderá y habrá más ciclones e inundaciones. Las zonas desérticas se ampliarán, habrá menos agua potable. Por efecto de la desertización, las tierras arrebatadas por la crecida del mar y las bajas condiciones de salubridad, se producirán grandes movimientos migratorios de personas. Muchas especies desaparecerán, incluyendo las de hábitats marinos porque los océanos serán más ácidos y cálidos. No todo será negativo para la biodiversidad: las malas hierbas crecerán mucho más fácilmente por las altas concentraciones de CO2. Con el aumento de las temperaturas, se liberarán los gases atrapados por el permafrost; el efecto invernadero romperá su progresión lineal y se incrementará en poco tiempo. Cuando la temperatura media de la Tierra se eleve 4 grados, los ecosistemas expulsarán más dióxido de carbono del que retengan.

Miércoles 11 de agosto de 2010: el CO2 de la atmósfera es 388,23 partes por millón y sigue aumentando. Y sólo nosotros podemos detenerlo.

Haz clic debajo para ir al reloj mundial con cifras en tiempo real:

Compartir:
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Google Bookmarks
  • E-mail this story to a friend!
  • LinkedIn
  • Meneame
  • Print this article!
  • Reddit
  • Technorati
  • TwitThis
  • Live
  • Netvibes
  • Digg
  • FriendFeed
  • MySpace
  • BarraPunto
  • Bitacoras.com
  • Ping.fm
  • RSS
  • StumbleUpon
  • Yahoo! Buzz

  

Chris Martenson: el boca-Facebook funciona

A veces Facebook -patio de vecinas virtual- es útil de verdad. Entre mensajes colgados de muros -usualmente, muros de lamentaciones o transparentes escaparates narcisistas- “descubrimos” Crash Course, una joya de sabiduría sin adoctrinamientos ciegos donde aplicar la frase del autor: “me reservo el derecho a cambiar mis opiniones en el caso de que surjan nuevos datos que lo permitan”. Es una garantía: en un par de horas, la vida de aquellos que lo escuchan cambia. Crash Course es un curso rápido de economía que resetea neuronas y depura registros vitales. Muchos conceptos que consideramos aprendidos, como el del dinero, terminan siendo papel mojado. 

Intentar resumir el asequible, sencillo, pero por ello no menos completo curso en una entrada no haría justicia al trabajo del científico norteamericano Chris Martenson. Para explicarlo de forma somera: sobre la base de los cambios mundiales actuales (“los próximos veinte años serán totalmente diferentes a todo lo que conocemos”), Martenson construye ideas que forman un todo de lógica difícilmente cuestionable. La base es lo exponencial: el dinero y la población crecen exponenciales, pero los recursos, las materias primas, son finitos… un crecimiento brutal que no significa necesariamente prosperidad. Los comparaciones utilizadas siempre son claras, meridianas y duras, casi abofeteantes; gritan al oído “¡despierta!”. Por ejemplo, en el curso se explica que el gasto energético de una casa americana es igual a 50 personas pedaleando sin descanso, o se lanza la apabullante frase “toda la historia de la humanidad necesitó llegar hasta 1960 para alcanzar los 3.000 millones de habitantes pero, ahora, en sólo 40 años habremos añadido 3.000 millones más.”. Duro, muy duro, pero realista. 

Saber reaccionar a tiempo de forma individual y despojarnos de lo superfluo es la mejor opción: “estamos desperdiciando un tiempo precioso más la energía que todavía tenemos a nuestra disposición, en un intento desesperado, insensato y, a fin de cuentas, sombrío con tal de preservar el statu quo.”. Reservar una tarde para un curso que influirá en los conceptos básicos de nuestras vidas sí es aprovechar el tiempo. 

Nota importante: Aunque algunos conceptos ecológicos estén poco elaborados, sigue mereciendo la pena. 

La imagen enlaza al curso completo (en castellano)    

Compartir:
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Google Bookmarks
  • E-mail this story to a friend!
  • LinkedIn
  • Meneame
  • Print this article!
  • Reddit
  • Technorati
  • TwitThis
  • Live
  • Netvibes
  • Digg
  • FriendFeed
  • MySpace
  • BarraPunto
  • Bitacoras.com
  • Ping.fm
  • RSS
  • StumbleUpon
  • Yahoo! Buzz

Es una niña guapa, hermosa. Muy hermosa. Demasiado hermosa.

Se bambolea de lado a lado. Con diez años aparenta catorce, toda la ropa le viene pequeña. Le encanta la pastelería industrial y las chuches. Su madre -garza aeróbica- la acompaña al endocrino. Su niña -piensa- tiene un problema; no se la ve “en forma”, brillante… no es una triunfadora como ella, un espárrago de sonrisa fluorescente tejida en alambre, pintada con aerosol marrón… Está preocupada, pero sonríe; las inyecciones de botox no la dejan aparentar mal humor.

Son madre e hija cotidianas. Niños sobrealimentados y sobreprotegidos. Adultos que pretenden prolongar el feliz tiempo del instituto. El patrón de conducta en España ha cambiado: de la sana dieta mediterránea y el consumo de productos naturales se ha pasado a una de las tasas de obesidad infantil más altas de Europa. En etapa adulta -quizá motivados por la crisis o simplemente por el culto a lo externo-, se someten a cualquier poción milagrosa o quirófano para perpetuar la juventud. España es el país número uno en operaciones de cirugía estética de la unión europea.

Y con todo: cremas milagrosas, liftings, liposucciones o complejos multivitamínicos, el aspecto se modifica sin remedio porque la química convive con nosotros. Somos, por efecto de la química, menos fértiles, menos resistentes, más propensos a las enfermedades… son los interruptores endocrinos, famosos tras la obra “Nuestro futuro robado”. Los “interruptores actúan como hormonas artificiales y están presentes en muchos productos de consumo, desde la leche hasta el maquillaje. La influencia de estas sustancias ya es palpable. En 2007, la revista médica Pediatrics situaba el inicio de la pubertad de las niñas en menos de diez años, quince años atrás la media se situaba casi en once años. El desarrollo prematuro provocado por los químicos es un indicador desfavorable de salud, como constatan estudios recientes, encontrando vínculos entre la pubertad temprana y el riesgo de sufrir diabetes y cáncer.

Cooliflowerenses ¿Qué hacer al respecto? Quizá lo primordial es pensar que salud es estar sanos, no aparentarlo. Hay que informarse sobre los productos que utilizamos a diario, vivir y dejar vivir de forma natural… Plantearse que la vejez es un proceso natural, no un delito; que los niños deben manifestarse, jugar y correr. Se pueden limitar los químicos y recuperar lo natural. Deberíamos preocuparnos por neuronas y corazón bastante más que por pectorales y nalgas. Como dice la canción de Radiohead “la gravedad siempre vence”.

Compartir:
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Google Bookmarks
  • E-mail this story to a friend!
  • LinkedIn
  • Meneame
  • Print this article!
  • Reddit
  • Technorati
  • TwitThis
  • Live
  • Netvibes
  • Digg
  • FriendFeed
  • MySpace
  • BarraPunto
  • Bitacoras.com
  • Ping.fm
  • RSS
  • StumbleUpon
  • Yahoo! Buzz

Anteriores